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El actor Telmo Irureta presenta 'La consagración de la primavera' en el Festival de San Sebastián. / AFP

Telmo Irureta: «No me pone hablar de barreras arquitectónicas, pero sí de sexo»

El actor guipuzcoano, aquejado de parálisis cerebral, da el salto al cine en 'La consagración de la primavera', de Fernando Franco, que aspira a la Concha de Oro en San Sebastián

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

«Tenemos que hablar, educar y follar», soltó Telmo Irureta en la rueda de prensa de 'La consagración de la primavera', sabedor de que iba a cosechar aplausos. Al igual que su personaje en la película de Fernando Franco, este actor de 33 años que nació y vive en Zumaia reconoce que tiene un punto provocador. Es consciente del efecto que produce en los demás, que muchas veces no saben cómo tratar a un discapacitado.

Telmo sufrió una encefalitis a los dos años y medio que le condenó a estar en una silla de ruedas o tumbado en una cama. Pero eso no le ha impedido dejar de hacer cosas. Se licenció en Magisterio y Pedagogía. Después se apuntó al Taller de Artes Escénicas de San Sebastián porque se vio con facultades como actor. Ha protagonizado cortos, obras teatrales y monólogos donde se burla de su parálisis cerebral. Ahora debuta en el cine de la mano del director de 'La herida' en la última película española a concurso en San Sebastián, que narra la relación entre una chica recién llegada a Madrid (Valèria Sorolla) y un joven discapacitado que se parece al guipuzcoano «en un 75%».

Vídeo. Tráiler de 'La consagración de la primavera'.

«Hay temas de los que se habla muy poco», justifica. «Y uno de ellos es el de la sexualidad con discapacidad. Es como un doble tabú que me pone y que quiero seguir trabajando». Irureta reconoce que habla de ello en cuanto puede. «A veces me da apuro sacar el tema, pero lo tengo trabajado y puedo compartir cosas. Cuando vas en un silla de ruedas te preguntan mucho por barreras arquitectónicas. Y eso me motiva menos, aunque sea necesario. No me pone hablar de escalones, pero sí de sexo...».

Telmo Irureta sonría a menudo, sin que parezca impresionarle demasiado la alfombra roja o el trajín del hotel María Cristina. Tiene claro qué le van a preguntar los periodistas y lo que va a responder. «Hay que tener un punto valiente, casi de exhibicionismo, para compartir estas cosas. Ojalá yo hubiera visto más películas como esta, con personajes con cuerpos como el mío. Me hubiera sentido un poco menos solo. Por otro lado, ¿quién decide qué son cuerpos bonitos? Yo estoy aprendiendo a gustarme más». El actor destaca «las escenas de intimidad» del filme. «Cuando ves que alguien te mira bonito, te ayuda a verte bonito».

Lector y amante del blues, su personaje en 'La consagración de la primavera' necesita el sexo como cualquier otra persona. Y el filme revela que ya no hace falta recurrir a la prostitución, sino que existen asistentes sexuales que proporcionan placer masturbando.

«El rechazo me da pena»

Telmo Irureta reconoce que estaba tenso la primera vez que vio la película. No se gusta demasiado porque, como cualquier actor, siempre piensa que lo podía haber hecho mejor. «Me pregunto por qué he hecho ese gesto... Soy muy crítico. Al menos, en esta pelicula no me caigo mal. Y eso ya es mucho». Su personaje, admite, le cae muy bien. Porque es un papel y no él. Actúa. «Es verdad que nos parecemos mucho, pero hay cositas que no compartimos, como la homosexualidad. Al personaje le gusta una chica».

Valèria Sorolla, Telmo Irureta y Emma Suárez en 'La consagración de la primavera'.

A diferencia de su personaje, que no se mueve de su habitación, Telmo cuenta que él no para en casa. Al igual que ocurre en la ficción, le gusta desafiar a la gente. «Lo hago mucho», ríe. «He visto el miedo, no solo en el tema sexual. El rechazo. Y me da un poco de pena porque es un freno, tengo que hacer un esfuerzo más para que se de cuenta de que no soy tan distinto a los demás. Por otro lado, juego con ello», afirma mientras levanta divertido las cejas. La escena en que aparece desnudo en el filme la rodó encantado. «Como el guion era bastante atrevido, me quería asegurar que las imágenes también lo fueran».

Irureta vaticina que 'La consagración de la primavera' quizá pueda resultar polémica por las cuestiones que aborda, como esos asistentes sexuales a discapacitados que, reconoce, no sabe si existen en Euskadi. «Creo que todavía no están reconocidos como tales. Son un poco como terapeutas que hacen de guía en tu placer. En otros sitios tienen ayudas económicas, pero no controlo mucho... A veces está muy bien decir, te pago y vamos al grano, porque no me apetece tomar un café contigo».

Cuando se acabe el festival, Telmo Irureta comenzará a estudiar Psicología. «Un plan B para cuando no tenga trabajo como actor». Él se ve buen psicólogo. «Sé escuchar y me gustaría ayudar. Mi tía me dijo que siempre había sido psicólogo, ahora voy a por el título». Entre sus películas favoritas sobre discapacitados destaca 'Yo, también' (2009). «Habla de un chico con síndrome de Down y tiene momentos muy bonitos. Habla de querer sentirse amado. Pero todavía quedan muchas películas por hacer, ¿eh?».