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Mario, en un fotograma de la película.
'Super Mario Bros: la película', una adaptación solvente del videojuego

'Super Mario Bros: la película', una adaptación solvente del videojuego

La película de Illumination, el estudio detrás de Gru y los Minions, capta a la perfección la esencia del videojuego con un guion simpático pero carente de sorpresas

Iker Cortés

Madrid

Miércoles, 5 de abril 2023, 07:00

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'Super Mario Bros: la película' es todo aquello que podía esperarse de ella, ni más ni menos. Treinta años le ha llevado a Nintendo despojarse de la vergüenza y volver a llevar a su personaje más querido a la gran pantalla. No es para menos. El fiasco que supuso 'Super Mario Bros.' (1993), aquel relato en carne y hueso extraño y futurista en el que Bob Hoskins y John Leguizamo se ponían en la piel de los dos fontaneros para dar caza a un Bowser encarnado por Dennis Hopper, llevó a la compañía nipona a replantearse su papel en el cine.

En estas tres décadas, el interés por el personaje creado por Shigeru Mijamoto en 1981 -era el héroe que trataba de derribar al gorila en 'Donkey Kong', pero no recibiría su nombre hasta 'Mario Bros.', en 1983, y no protagonizaría su primera gran aventura hasta el 'Super Mario Bros.' de Nes, en 1985- no solo no ha decaído sino que ha ido afianzándose con cada una de las entregas de las que es protagonista.

Esta vez Nintendo ha hecho bien los deberes y ha optado por dejar la película en manos del estudio Illumination, responsable de la franquicia de Gru y de los adorables Minions. Siempre, eso sí, bajo la supervisión de Christopher Meledandri y el propio Shigeru Miyamoto, que firman como productores. Conscientes de que tenían un delicioso universo entre manos, los directores Aaron Horvath y Michael Jelenic han aprovechado la estética de los videojuegos protagonizados por Mario a su favor, sin moverse un ápice de la misma.

Comienza la película con un divertido guiño a los orígenes italianos de los ambos hermanos. Un anuncio de televisión para tratar de captar clientes les permite poner el característico acento italiano con el que el actor Charles Martinet, presente también en la película como el patriarca de la familia, dobla a Mario en los videojuegos. Los hermanos, que viven en Nueva York, acaban de dejar la empresa para la que trabajaban como asalariados y han abierto su propio negocio como fontaneros. Pero las cosas no van bien. Su primer encargo, que parecía sencillo, acaba torciéndose por un imprevisto muy divertido.

Tres fotogramas de la película.
Imagen principal - Tres fotogramas de la película.
Imagen secundaria 1 - Tres fotogramas de la película.
Imagen secundaria 2 - Tres fotogramas de la película.

Cuando regresan a casa de sus padres, Mario no puede evitar sentirse un fracasado. Una sensación que va a más tras las palabras de su padre, que no tiene ninguna confianza en que el nuevo negocio de sus hijos salga adelante. Frustrado, Mario se va a su cuarto y se pone a jugar a la NES. Cuando Luigi se acerca animarlo, las noticias le dan la pista a seguir: Brooklyn se está inundando a causa de unos problemas en las tuberías, si consiguen solucionarlo, se convertirán en los héroes de la ciudad. Pero al descender al subsuelo de la ciudad, una tubería acaba separándolos y llevándolos a dos reinos distintos: el tenebroso Reino Koopa y el colorido Reino Champiñón. Mario tendrá que rescatar a Luigi, pero en el camino deberá aprender a manejarse en este nuevo mundo con sus reglas y con champiñones mágicos -¡Y eso que no le gustan!- y hacer frente a Bowser, que quiere gobernar todos los reinos de ese mundo tan mágico como misterioso.

Es un argumento muy sencillo y poco innovador, aunque al menos esta vez el genial fontanero no tiene que rescatar a la princesa Peach, pero que se desarrolla con una precisión suiza y en poco más de hora y media -acertadísima decisión-. La separación entre ambos hermanos no solo permite caracterizarlos muy bien -Luigi es el asustadizo, mientras que Mario es valiente y aventurero-, sino que da la oportunidad de jugar con ambientaciones muy distintas: el fantástico colorido del Reino Champiñón frente a la aterradora oscuridad del Reino Koopa. Visualmente poderosa y atractiva, 'Super Mario Bros: la película' jamás se olvida de cuál es su inspiración y establece paralelismos con los videojuegos en los que se basa en distintas secuencias de la película, llegando incluso en algunas de ellas a colocar la cámara como si estuviese rodando uno de los Mario en 2D de toda la vida. Son guiños simpáticos y no cansan porque son contenidos, están bien integrados y no dedica mucho tiempo a ellos.

Y sí, también hay guiños al universo Mario, pero Matthew Fogel, artífice del guion, ha tomado la inteligente decisión de no saturar el mundo con referencias a los videojuegos que seguramente iban a encandilar a los seguidores del fontanero, pero que hubiesen hecho renquear el ritmo de la película. En este sentido, es una película muy bien equilibrada, que no se pierde en el legado del personaje, con secuencias de acción bien resueltas y un humor muy fino, simpático y paródico -el Bowser más romántico, que en la versión original está doblado por Jack Black, es una delicia-.

En definitiva, 'Super Mario Bros: la película' es una buena película infantil, lo suficientemente salada como para que un adulto pueda divertirse sin problemas. Eso sí, no esperen aquí la profundidad de un guion de Pixar, ni el humor ácido y corrosivo de algunas de sus propuestas. Es, simple y llanamente, una película de Mario, sin estridencias ni sorpresas, en la que se tocan asuntos de refilón como la necesidad de creer en uno mismo, la familia o el bullying.

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