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Shelley Winters.
Shelley Winters, actriz de fuerte personalidad y sin pelos en la lengua

Shelley Winters, actriz de fuerte personalidad y sin pelos en la lengua

A los 21 años inició su carrera cinematográfica con una aparición en la comedia de 1943 'What a woman!'

Viernes, 7 de agosto 2020

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Este 18 de agosto se celebra el centenario de Shelley Winters, una actriz de grandes registros dramáticos, ganadora de dos Oscar y otros grandes premios, y poseedora de una notable personalidad dentro y fuera de la pantalla.

Shirley Schrift, conocida como Shelley Winters, nació en East St. Louis (Illinois) el 18 de agosto de 1920. Su madre había sido cantante de ópera y su padre era sastre. Cuando Shelley era muy pequeña toda la familia Schrift se trasladó a Nueva York, ciudad en la que estudió interpretación en la New School for Social Research. A los 19 años, fue modelo y corista en Broadway, hasta que le ofrecieron un papel en la obra 'The night before Christmas', para pasar después a interpretar 'Un tranvía llamado deseo', de Tennesse Williams. A los 21 años inició su carrera cinematográfica con una aparición en la comedia de 1943 'What a woman!'.

Cuando llegó a Hollywood, la actriz de Illinois se instala en un apartamento compartido con otra intérprete que también buscaba hacerse un hueco en el mundo del cine: Marilyn Monroe. La propia Shelley Winters contó en numerosas ocasiones como enseñó a Marilyn Monroe a posar de manera sexy y provocadora, indicándole diferentes mohines faciales para aparecer irresistible, como por ejemplo entornar los ojos y entreabrir los labios sugerentemente. Winters y Marilyn Monroe mantuvieron su amistad de por vida, y el paso de los años no pudo dañar el gran cariño que ambas se profesaban. Shelley Winters fue la mejor y más sincera amiga que tuvo Marilyn Monroe.

Aunque en sus inicios a Shelley Winters se la encasilló en papeles de sex-symbol, pronto buscó ampliar su horizonte. Su primera película destacable fue un drama dirigido por George Cukor, 'Doble vida' (1947), que obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar. Tras este enorme éxito y, al comprobarse el enorme potencial con que contaba la actriz, se comenzó a contar con ella para proyectos realmente interesantes como 'Una vida marcada' (1948), un thriller dirigido por Robert Siodmark, o 'El gran Gatsby' (1949). En 1942 se había casado con su primer marido, Paul Miller. El matrimonio se rompió en 1952.

Sin embargo, no fue hasta que Anthony Mann le dio un papel protagonista en 'Winchester 73' (1950), junto a James Stewart, cuando se demostró la enorme categoría actoral de Shelley desempeñando un papel de mujer explotada, marginada y abandonada, que sin embargo cuenta con la fortaleza suficiente, en un mundo primordialmente dominado por los hombres, de valerse por sí misma.

Comienza así una carrera llena de éxitos, con títulos como 'Un lugar en el sol' (1951), junto a Liz Taylor y Montgomery Cliftt, 'Yo amé un asesino' (1951) o 'Llama a un desconocido' (1952), junto a Bette Davis. Ese año contrajo matrimonio con el actor italiano Vittorio Gassman, con quien compartió créditos en la película 'Mambo' (1954), coprotagonizada por Silvana Mangano y dirigida por Robert Rossen. El enlace entre Gassman y Shelley duraría muy poco, pues en el año 1954 terminaron separándose.

También intervino en la única producción que dirigió del gran actor Charles Laugthon, 'La noche del cazador' (1955). Ese mismo año, tras trabajar en la película de Robert Aldrich, 'El gran cuchillo', decidió abandonar el cine para dedicarse al teatro durante cuatro años. Regresó a la pantalla en el año 1959 y con 'El diario de Ana Frank', cuyo trabajo fue recompensado con un Oscar como mejor actriz secundaria. En 1962 Cukor la dirigió en 'Confidencias de mujer', un drama costumbrista que en su tiempo tuvo una acogida extraordinaria. Su tercer marido fue el actor Anthony Franciosa, con el que estuvo casada desde 1957 hasta 1960. El Oscar logrado por 'El diario de Ana Frank' tuvo la culpa del divorcio: La actriz temía rencillas con su marido por culpa de la estatuilla, ya que Franciosa fue excluido de las nominaciones. Cuando se divorciaron Winters declaró: «Cuando llevé el Oscar a casa y vi cómo lo miraba, supe que nuestro matrimonio se había terminado». Curiosamente Franciosa fallecería cinco días después de la muerte de Winters.

'Lolita'

La actriz volvería a deslumbrar con su magnífica interpretación, en la adaptación de la novela de Navokov 'Lolita' (1962), a las órdenes de Stanley Kubrick, en lo que fue una película polémica y arriesgada para la época. Su segundo Oscar lo logra como una madre violenta de una niña ciega en 'Un retazo azul' (1965) En 1970 apareció como una madre perversa, fría, cruel y delictiva en 'Mamá sangrienta', de Roger Corman, En la década de los 70, Shelley siguió demostrando su gran versatilidad con títulos como '¿Qué la pasa a Helen?' (1971) o 'El quimérico inquilino' (1976), de Roman Polanski, pero sin ninguna duda la película que más notoriedad le otorgó en esta década fue 'La aventura del Poseidón' (1972), que de nuevo le procuró una nominación a los Oscar. Siguió trabajando en las siguientes décadas siendo su última aparición en el año 1999.

Shelley Winters escribió varias obras de teatro, y publicó en 1980 su autobiografía, 'Shelley Also Known As Shirley, y posteriormente, otra: 'Shelley II: La mitad de mi siglo', en las que no se calló nada, indicando como por su lecho pasaron los galanes más demandados de la época, citando nombres concretos como Clark Gable, Errol Flynn, Marlon Brando, William Holden o Sean Connery, relatando con pelos y señales la apasionada aventura amorosa que tuvo con el actor escocés en Londres, antes de que éste se convirtiese en el Agente 007. También desveló entresijos de la industria cinematográfica, y destacó el amor frustrado que sintió hacia el actor Laurence Olivier, al que encontró una vez en brazos de su querida Marilyn Monroe.

Shelley Winters murió el 14 de enero de 2006 en Los Angeles a consecuencia de un fallo cardiaco. Tenía 85 años.

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