Michelle Yeoh en 'Todo a la vez en todas partes'.

'Todo a la vez en todas partes': Un multiverso muy divertido

Michelle Yeoh viaja entre realidades paralelas en una delirante pero agotadora comedia fantástica que ha sorprendido en la taquilla estadounidense

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

El título ya advierte de que estamos ante una película diferente. Hasta el nombre de sus directores, Daniel Kwan y Daniel Scheinert, que firman Daniels, indica la originalidad de la propuesta. 'Todo a la vez en todas partes' arranca como una comedia costumbrista para súbitamente introducirnos en los territorios del fantástico. Más concretamente en el metaverso, ese universo paralelo que tanto juego da en las cintas de Marvel y que aquí no resulta tan espectacular, aunque sí mucho más divertido.

Vídeo. Tráiler de 'Todo a la vez en todas partes'.

Michelle Yeoh, la superestrella asiática descubierta por el público mundial gracias a 'El mañana nunca muere' y 'Tigre y dragón', aparece muy poco glamurosa en la piel de una inmigrante china en Estados Unidos, que regenta una ruinosa lavandería y aguanta a un padre que no habla una palabra de inglés y a una hija lesbiana. Su marido, voluntarioso pero zoquete, nos sonará: es Ke Huy Quan, aquel chaval de 'Los Goonies' e 'Indiana Jones y el templo maldito'.

La visita a una agria inspectora de Hacienda encarnada por una afeada Jamie Lee Curtis desatará los viajes en el tiempo y entre realidades paralelas. Conviene ir prevenido y dejarse llevar por una locura en la que puede pasar cualquier cosa: flashes de vidas que podía haber vivido la protagonista, entre ellas como sofisticada estrella del cine, en un guiño a la propia Yeoh, luchas de artes marciales, universos fantásticos, dedos en forma de salchica y dos rocas que reflexionan en mitad de un desierto.

«'Todo a la vez en todas partes' es rápida, furiosa y caótica», describe Michelle Yeoh. «Es como el arte pop y la música pop, donde todo sucede al mismo tiempo. Pero también es en gran medida el mundo al que todos los millennials están acostumbrados: con internet, la sobrecarga de información, la aceleración constante. La belleza surge cuando sales del cine y piensas, miras a tu alrededor y descubres que el mundo es tan caótico como lo que propone la historia».

La actriz acierta al prever que el público más joven que vive en internet disfrutará más de la avalancha de giros de guion y escenarios de un filme que puede agotar al espectador no avisado, que espera sin más una comedia o una cinta de artes marciales. Su éxito en la taquilla yanqui lo certifica.