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Karra Elejalde es un cocinero desaparecido desde 1990 en 'La vida padre'.

Karra Elejalde: «He intentado huir del Koldo de '8 apellidos vascos' como de la peste»

El actor alavés encarna a un cocinero sin memoria en la comedia 'La vida padre', que este jueves se estrena en el Guggenheim y llega a los cines el 16 de septiembre

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

A Karra Elejalde (Vitoria, 1960) le tocó pringar de crío en el bar que regentaban sus aitas en Salinas de Léniz, así que tiene sentimientos contrapuestos respecto a la restauración. «A veces había bodas y comuniones, y pintxos los domingos. Mi madre mataba varios cerdos al año, los chorizos de mi vieja eran famosos», recuerda. «Tengo esa relación de amor-odio; un niño en los años 60 que pelaba patatas mientras sus amigos estaban echando un partido o iban a coger nidos. Yo siempre en el puto bar. Es una profesión muy esclava». Gracias a su ama tuvo la suerte de aprender a cocinar. Y, ya como actor consagrado, ha conocido a casi todos los chefs vascos: «Martintxo, Karlos, Juan Mari, Elena, Roteta…».

No, Elejalde no ha tenido que investigar demasiado para dar vida a un cocinero en 'La vida padre', una comedia que llega a los cines el 16 de septiembre y que tendrá su premiere mundial este jueves día 8 en el Museo Guggenheim con todo el equipo artístico y una irrepetible reunión de estrellas Michelin. El actor encarna al dueño del restaurante más afamado de Bilbao en 1990, que tras una noche de pesadilla en la que tienen que ver el Rey emérito y Javier Clemente (eso es empezar fuerte), acaba en las aguas de la Ría. Treinta años después de su desaparición, reaparece amnésico y sin reconocer a su hijo (Enric Auquer), que ha convertido el templo del txuleton de su aita en un local pijo con esferificaciones y espumas en la carta.

Vídeo. Tráiler de 'La vida padre'.

«En Euskadi vivimos para comer. Por eso me gustó este guion con su enfrentamiento entre la nueva cocina y la tradicional», apunta con su verbo torrencial el actor alavés, que ha anunciado La Gula del Norte y productos de Campofrío, además de presentar 'SOS Alimentos', un programa de TVE sobre productos en trance de desaparición. En su txoko de Molins de Rei (Barcelona), donde vive desde hace más de veinte años, Karra experimenta el placer de dar de comer. «Soy de esos que se ponen a cocinar y se les quita el apetito por la responsabilidad de que todo salga bien», reconoce este cocinillas que tan pronto borda el rabo de toro y las pochas con almejas como juega a hacer maceraciones de caza. «Coge un puerro a la vinagreta y prueba a cocerlo y a meterle una anchoílla salada», sugiere.

La otra inspiración más dolorosa para componer a su cocinero sin memoria la tiene en casa. «Mi ama no me conoce. La última vez que fui a verla preguntó: ¿quién es este chico tan simpático? Senilidad en grado 3 o 4», explica un actor incapaz de hacer comedia «con el freno de mano puesto». «Habrá quien se sienta ofendido por este personaje, pero somos respetuosos con la enfermedad, yo soy el primero que la sufre».

Procesar la fama

Karra Elejalde ha preguntado a las cuidadoras de su madre si ella es feliz. «Y me contestan que sí, cada día es el primer día de su vida, no sufre». Muchas de las recetas de su ama ya se han perdido, y las que el actor conoce ha tratado de transmitírselas a su hija Ainara, que, sorpresa, le ha salido actriz. «Es hija de una actriz maravillosa, Sílvia Bel, y ha estudiado cuatro años de interpretación», cuenta. «Pero cuidado, que el hijo de Raphael no tiene por qué cantar como él. Va a sufrir, porque va a tener dos progenitores con los que comparar. La obligarán a rebasar en calidad a su padre y su madre, tendrá un problema. Yo la veo muy solvente, muy fina. Y voy a hacer todo lo posible para que sea una actriz de talento y, a poder ser, desconocida».

Enric Auquer, Karra Elejalde y la espuma de erizo.

Con dos Goyas y cinco películas pendientes de estreno, Karra Elejalde tiene que admitir que vive un momento dulcísimo de su carrera. «Verifico perplejo que todo en este mundo es una tómbola», reflexiona. «¿Era yo peor actor antes de rodar '8 apellidos vascos'? Si tenía cincuenta y pico años…. El 99% de la gente que me para me felicita por esa película. Me gustaría que me conocieran también por 'La madre muerta', por hacer de Unamuno, por 'Los Cronocrímenes'…».

«Me separé, me arruiné y pasé cuatro años de depresión después de –casualidad– mi trilogía sobre las drogas»

karra elejalde

Elejalde ha trabajado en más de 80 títulos y dirigido dos largometrajes, 'Torapia' y 'Año Mariano'. «Llevo en esto desde los 18 años. He tenido mis momentos buenos, que luego me pasaron factura. Hay gente a la que le llega la fama y no la sabe procesar. Yo no sé si supe hacerlo. Me separé, me arruiné, pasé cuatro años de depresión después de –casualidad– mi trilogía sobre las drogas. Y cuando el éxito ha llegado una segunda vez ya estaba advertido».

Enric Auquer y Karra Elejalde en 'La vida padre'.

Lo que no llegará, promete, será una tercera parte de '8 apellidos vascos', cuyo guion rechazó por hastío y para no encasillarse. «Yo ya no quería hacer '8 apellidos catalanes', porque segundas partes nunca fueron buenas», descubre. «La película hizo una millonada, pero la tercera parte ya no se arreglaba con dinero. Koldo ya está hecho, fue demasiado. Me curó 'Mientras dure la guerra', y no puedo volver a enfermar de eso. Estoy seguro de que me pagarían mucho, pero no me abona ni artística ni intelectualmente. Algún compañero tuyo me ha preguntado si este personaje tiene mucho de '8 apellidos vascos'. Y no tiene nada en común, he intentado huir de Koldo como de la peste».

Enric Auquer y Megan Montaner en 'La vida padre'.

Del Bilbao de las grúas y los punkis a las estrellas Michelin

O. BELATEGUI

Los jugadores del Athletic, Javier Clemente, el Rey emérito y el actual, el Gargantúa y hasta Unamuno tienen cabida en 'La vida padre', donde Bilbao es un personaje más. En una preciosa escena onírica, el cocinero salvado de las aguas, como el Boudu de Jean Renoir, se ve en la Campa de los Ingleses que ahora ocupa el Guggenheim y la recuerda en los grises e industriales años 80, con grúas y punkis. Otro homenaje a la capital vizcaína tras la serie 'Intimidad'.

El director Joaquín Mazón, hijo de vasco de Zestoa, ya rodó en la capital vizcaína otra comedia, 'Cuerpo de élite'. La transformación experimentada por la ciudad va pareja a los caracteres de los protagonistas en una historia de reconciliación paterno-filial. El chef que encarna Enric Auquer asiste a la resurrección de su padre, que en 1990 abandonó a la familia para dar tumbos por Europa tras una cena desastrosa en elAtaria, el restaurante familiar, que el hijo ha convertido en un templo de la nueva cocina.

En una cinta con chistes sobre la situación política, incluida una alusión al impuesto revolucionario, uno de los mejores gags tiene que ver con el hecho de que Elejalde llame repetidamente a su hijo, al que no reconoce, «pijo catalán» (Auquer es de Girona).

'La vida padre' no se mueve, sin embargo, en los mismos registros que '8 apellidos vascos', aunque su gasolina sea la vis cómica de ese gigante llamado Karra Elejalde. Hay humor costumbrista, pero los tiros van más por la comedia gastronómica como demuestra la presencia del crítico culinario al que da vida Manuel Burque, con ecos del Anton Ego de 'Ratatouille'.