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Jonás Trueba estrena 'Teneís que venir a verla' el 17 de junio. / Efe/Mariscal

Jonás Trueba: «Netflix y el PSOE son puro corporativismo»

El director de 'Tenéis que venir a verla', que llega a los cines el 17 de junio, reivindica el valor de las películas en salas: «Las plataformas nos están comprando a la gente que hacemos cine»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI Madrid

Si tu padre te bautiza Jonás Groucho -Jonás por la película de Alain Tanner 'Jonás, que cumplirá los 25 en el año 2000' y Groucho por el genio de los Marx- tu destino está ligado inevitablemente al cine. El hijo de Fernando Trueba ya ha cumplido los 40 años y las siete películas como director. La última se estrena este 17 de junio y se titula 'Tenéis que venir a verla', que es lo que le dice una pareja que se ha mudado a la sierra a sus amigos, invitándoles a descubrir su casita. Jonás Trueba, que concibe sus películas desde la más absoluta independencia, sabe desde hace tiempo que no juega en la liga industrial de su padre. Rueda con una compañía estable de amigos e introduce en su cine la música, los libros y los paisajes de Madrid que le gustan. El autor de 'Los exiliados románticos', 'La virgen de agosto' y 'Quién lo impide', con la que concursó en el pasado Festival de San Sebastián, defiende que hay que ir a ver las películas, no esperar a que lleguen a Netflix.

-Dice uno de los actores, Francesco Carril, que esta es su última película de juventud.

-Llevamos diciendo eso desde 'Los exiliados románticos'… Nunca pienso si los temas son adultos o no. Lo decía Truffaut: cada película es fruto de unas personas y sus circunstancias. No he intentado hacer retratos generacionales, sino hablar de un pequeño grupo de amigos con la aspiración de llegar a más gente. Por el camino, se cuelan las cosas que están en nuestro aire: las inquietudes, las risas, los libros, las músicas…

-Ninguna de estas dos parejas, la que se va a vivir a la sierra y la que se queda en Madrid, parece muy feliz.

-Claro. Puede haber una premisa más superficial en la peli, el irse a vivir a las afueras, a la naturaleza, después de la pandemia. Mi sensación es que, vivamos donde vivamos, siempre hay una duda. Ese estremecimiento de medio segundo de duda existencial que todos experimentamos en el momento más insospechado. Te vas a mear, estás en el trabajo o paseando y de pronto te sobrecoge tu propia insignificancia. ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy?

Vídeo. Tráiler de 'Tienes que venir a verla'.

-¿Y si la película hubiera durado más de una hora habría dado respuesta a esas preguntas?

-No. La sentí corta antes que nada. Les escribí una carta de dos folios a los actores en el verano de 2020 donde les conminaba a juntarnos en invierno y hacer una película más. Tenía que ser breve, porque era una época muy difícil para rodar. Una película posibilista, del momento, circunstancial. Venía de un rodaje muy largo con 'Quién lo impide'. Esta la siento más como un gesto. Quería que generase cierta perplejidad cuando se viese. Que te preguntases: ¿esto ha sido una película?

-Es poco habitual en el cine tener ganas de más.

-Me alegro. Quería que se quedase inconclusa, que no fuera redonda, ni siquiera narrativa. Hecha con cuatro palillos, los actores a los que me agarro. Son tan buenos que nadie va a hablar mucho de ellos, porque no gritan ni lloran. Escriben la peli y se ponen ahí con una porosidad acojonante.

-Muestra a los personajes con mascarillas. El filme refleja de manera clara un estado de ánimo postpandemia.

-Total. La pandemia vino a reforzar el sentimiento de extrañeza e irrealidad que yo ya sentía antes. No quería hacer una película realista de pandemia, pero sí mostrar las señales de que ha pasado. Hay una cierta tristeza en los cuerpos, silencios erráticos, como si nos hubieran dejado sonados después de una hostia. Todas esas dudas que estaban en el aire hace un año y que ahora se van difuminando nos las recuerdan 'Tenéis que venir a verla'.

Irene Escolar, Vito Sanz, Itsaso Arana y Francesco Carril en una escena de 'Teneís que venir a verla'.

-En su cine muestra las cosas que le gustan: los libros, la música, Madrid… Aquí arranca con un tema enterito de Chano Domínguez tocando en el Café Central, mientras sus padres, Fernando Trueba y Cristina Huete, le observan embelesados.

-En 'La reconquista' hubo quien se quejó porque se oían enteros dos temas de Rafael Berrio. Qué estupidez. Es una batalla personal, lo raro sería cortarles una canción, eso sí que me parece escandaloso. Cuando me preguntan por el libro que sale para comprarlo es lo más bonito que me pueden decir. Eso significa que la película ha funcionado como transmisora de cosas que a mí me gustan.

-Ha hecho una película de una hora con cuatro actores y un póster que parece pintado a boli. Toda una declaración de intenciones.

-Claro. No dependes de nadie y te puedes permitir plantearte las cosas con libertad. A la hora de la promoción, por primera vez, no caimos en los tópicos: «obra maestra», «la mejor película del año…». Siempre inflándola. Esta es, simplemente, una película. Tenéis que venir a verla, ni siquiera te doy las razones. Sé que es pequeña y modesta, doy por hecho que no estoy haciendo un éxito comercial. Y no pasa nada. Se ha rodado en ocho días y ahora podemos estrenarla en un cine por ciudad. Esto resulta coherente, obedece a una escala de principio a fin.

-¿Por qué en un solo cine en cada ciudad?

-Por ponerle ojos y cara a cada sala que apuesta por el cine de autor. Por ejemplo, Golem fue el único cine que quiso poner 'Quién lo impide' en Madrid. Era tan larga que era deficitaria, la exhibías y perdías dinero. Y Golem pensó que merecía la pena y la mantuvo bastantes semanas. Intentas tener una relación directa con cada exhibidor.

Los actores del filme en la presentación en Madrid.

-Sostiene que ir al cine se ha convertido en un acto de resistencia.

-Prefiero no engañarme. Voy al cine y veo cómo están las salas. Pero cada vez tengo más clara la importancia de ir al cine y lo quiero defender en mi humilde parcela. Yo quiero seguir haciendo peliculitas que son como casas, una quedada con amigos. La misma pereza que tienen los protagonistas para ir a ver la casa de sus amigos es la que está teniendo mucha gente en ir al cine.

-¿Cree que es una pereza hábilmente fomentada?

-Sí. Nos están comprando a la gente que hacemos cine. Las plataformas vienen con mucho dinero y te ofrecen trabajos bien pagados en series. A mí me cuesta encontrar técnicos para rodar, porque están todos ocupados y muy bien pagados. Yo no puedo competir con eso. Me alegro de que paguen sus hipotecas, pero, ¿necesitas ganar tanto dinero? Si tienes conciencia de lo que es el cine hay veces en que hay que equilibrar un poco. Dejar de ganar tanto dinero para defender una idea que consideras importante y noble.

-¿Netflix es el Anticristo?

-No. Alguna vez he estado suscrito, pero el catálogo me parece bastante malo. Prefiero Filmin y Mubi. Me parece bien que haya plataformas, estoy a favor del libre mercado y de que coexistan maneras diversas de consumir películas. Sé que en muchos lugares ya no hay salas. El problema es que Netflix se quiere comer todo el pastel. Y va a por el cine. Concede excepcionalmente a Scorsese y Cuarón un ratito en las salas, pero no se avienen a proyectar sus películas. Les veo no como enemigos, pero sí como algo contra lo que rebelarse en cierta manera, un modelo que contemplo de manera muy crítica. La culpa no es solo de ellos, sino también de los espectadores. Si todos nos acomodamos y pensamos que ya vendrá la peli a nosotros, apaga y vámonos. Es importante ir a la película.

Francesco Carril, Itsaso Arana e Irene Escolar en 'Tenéis que venir a verla'.

-La Ley Audiovisual deja claro a quién complace el Gobierno.

-Se han retratado a muchos niveles. No les interesa la diversidad del cine, creo que ni entienden lo que es. Me los imagino en sus casas, con esas vidas que tendrán, viendo Netflix. No vienen al cine. El único ministro de Cultura que me ha parecido interesante en los últimos años es Guirao. Se lo cargaron porque era independiente. Hay una cruzada contra los independientes, puro corporativismo, lo tiene Netflix y el PSOE. Solo les importa su empresa. Estas declaraciones de Iceta diciendo que no será para tanto… Son un insulto y un desprecio a la diversidad y la independencia de los cineastas.

-¿Usted es consciente de que nunca va a poder hacer las películas que ha hecho su padre en un modelo industrial que desaparece?

-Siempre lo he sido. Tomé nota en mi primera película, que tenía unas hechuras medio industriales muy frágiles. Y supe que no podía hacer cine como he visto que lo ha hecho mi padre. Tengo que entender dónde estoy y las circunstancias de la generación de cineastas a la que pertenezco. Nos tocó empezar a hacer cine con la crisis del 2008. Me he replegado y he buscado mi propio modelo de producción. Mis padres tuvieron la suerte de empezar en los 80, construyeron su identidad y en los 90, con las vacas gordas, pillaron la ola haciendo las películas que querían hacer siempre dentro de la industria. Yo nunca he podido aspirar a eso.