Gracia Querejeta. / Efe

«Nos hemos creído que cuando la mujer pierde su atractivo físico deja de ser interesante»

Estrena 'Invisibles', una película con la que busca compartir las preocupaciones y los miedos de las mujeres de más de cincuenta años

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Julia, Amelia y Elsa han forjado una amistad a base de paseos matutinos por el parque. A través de sus conversaciones, el espectador va conociendo cómo sienten, respiran y a qué problemas deben enfrentarse cada día estas tres mujeres que ya rondan los cincuenta. Es el punto de partida de 'Invisibles', la última película de Gracia Querejeta (Madrid, 1962), que, pese al tema, asegura no haber querido hacer una cinta reivindicativa «de nada».

-'Invisibles' hace referencia a esa posición a la que el conjunto de la sociedad relega a las mujeres de más de cincuenta años. ¿La película es una llamada de atención, un golpe en la mesa?

-No porque yo creo que esto lo sabemos todos. No es una llamada de atención es una manera de compartir algunas cosas que yo creo que es bueno compartirlas porque se exorcizan si las compartes. Son asuntos que suceden alrededor de esa edad, son preocupaciones, miedos, y la película trata de mostrarlas para que el público se sienta identificado y diga: «Ah, no solamente es a mí». Creo que la película tiene más ese valor o esa intención que dar un golpe en la mesa porque lo que se cuenta lo sabemos todos, otra cosa es que lo digamos.

-Es una realidad que casi nunca se tiene en cuenta en una industria en la que el grueso de las actrices desaparece cuando pasan de los cuarenta. ¿Por qué sucede esto?

-No creo que sea una cuestión de nuestra industria ni que sea especialmente duro en el mundo del cine, yo creo que sucede en general. La mujer cuando pierde su atractivo físico se convierte en alguien menos interesante, lo cual es algo absurdo, no tiene ningún sentido, pero hasta nosotras lo creemos. Es una cosa inculcada, algo ancestral, pero sucede.

-Sorprende porque la mitad de los espectadores son mujeres y querrán ver este tipo de historias.

-Pues puede ser, pero tendremos que esperar a verlo. A lo mejor alguna dice: «No, yo para que me retraten los miedos y las penurias no quiero» (ríe). No lo sé, ya te digo que yo la he hecho un poco con la necesidad de contar y la necesidad de compartir asuntos que me preocupan ahora.

-¿Cómo surge el proyecto?

-Es que se gestó de una manera lenta. Comencé a trabajar en ella hace cuatro años, así que no sé muy bien el punto de partida. Sí sé que batallamos mucho el guion, que nos comprometimos a hacer una película en un parque y como guionista era un reto enorme del que me llegué a asustar en algún momento, pero ahí Antonio Mercero, el coguionista, fue muy firme y me dijo: «Este es nuestro reto y lo que vamos a intentar hacer. No vamos a tirar la toalla tan fácilmente». Como directora también ha supuesto un reto, no por ellas, que son maravillosas, sino porque rodar una película entera en un parque con ellas caminando todo el rato es muy aparatoso.

Gracia Querejeta, revisa una de las secuencias que acaban de rodar. / Jesús Casillas

-¿En qué sentido?

-Ellas caminan y parece que van solas, pero junto a ellas se mueven 300 personas y eso ocasiona problemas de sonido, caídas, que las actrices no estén cómodas... Por otro lado, yo tenía que ser muy cuidadosa con qué planos rodaba para que esas conversaciones, si se me hacían eternas, pudiera cortarlas sin problemas. La película parece un gran paseo, pero ha sido complicada de montar.

-¿De dónde surgen las historias de Elsa, Julia y Amelia? ¿Son experiencias personales? ¿De tu entorno cercano?

-Surgen de mi propia experiencia. Personalmente no es que me identifique con una o con la otra, pero sí hay cosas de cada una de ellas con las que me identifico. Y si no soy yo, es gente a mi alrededor que ha pasado por cosas similares. Eso sí, de la misma edad. Los problemas de los que hablan estas mujeres no son problemas de chicas de 20 años, eso está claro.

-¿Tenía claro el reparto desde el primer momento?

-En el caso de Adriana Ozores y Emma Suárez sí. Ellas han estado un poco en el desarrollo. Nathalie Poza entró un poco más tarde y no te diría que ha sido un hallazgo porque yo ya la conocía y había hecho pruebas para mí para otras películas, pero trabaja desde una verdad increíble y me parece asombrosa.

-Es una película profundamente femenina, pero la ha escrito junto a un hombre, Antonio Mercero.

-Él estaba totalmente de acuerdo e identificado con lo que se cuenta en la película, a pesar de ser un hombre. Y piensa una cosa: esta película está producida por dos hombres. Son dos hombres los que leen ese guion y dicen: «Vamos a hacerlo». Esto me hace pensar que la película igual no es tan femenina como parece porque, de hecho, en los preestrenos que hemos tenido por ahí ha habido muchos hombres que han dicho sentirse identificados con lo que en ella se cuenta. Igual es mayoritariamente femenina, pero un poquito masculina también.

-Decía que la escritura del guion ha sido difícil. ¿A qué dificultades se han tenido que enfrentar?

-Hombre, no te las puedo contar porque se ven. Por ejemplo, no tratar de teatralizar el asunto, intentar que los diálogos sonaran completamente naturales, lo cual requiere un esfuerzo extra. Los diálogos te los tienes que creer, si no no sirven de nada. Y tener muy claro qué queríamos contar, por dónde queríamos contarlo y hasta qué punto no queríamos hacer una película reivindicativa de nada. Queríamos solo mostrar realidades. Es una película que tiene pocos puntos de apoyo: el guion, las tres chicas y un parque, y eso siempre es más complicado que cuando tienes mucho fuego artificial, que te puede cubrir ciertas carencias. En ese sentido es una película muy desnuda.

Arriba, Adriana Ozores, Nathalie Poza y Emma Suárez, en un fotograma de la película. Debajo, una fotografía durante el rodaje de las protagonistas, junto a la directora, y Blanca Portillo, en un fotograma de la película.

-Y es difícil también para el espectador, ¿cómo cree que la va a recibir?

-Yo no creo que sea difícil, a mi no me lo parece, porque yo creo que es una película que me gustaría ver y que se disfruta. Lo que no es es un 'blockbuster' para todos los públicos. Es obvio que no nace con esa ambición, pero yo creo que encontrará su público.

-Llega justo el fin de semana del 8-M. ¿Es una fecha buscada?

-No, lo estoy repitiendo todo el rato porque es importante. La película se iba a estrenar en febrero y coincidió con una serie de estrenos, así que se retrasó y coincidió con que la mejor fecha que se encontró fue el 6 de marzo y ha dado la casualidad de que el 8 es el Día de la Mujer, pero es pura casualidad. No hubiéramos atinado así ni queriendo.

-¿Viene bien?

-Pues no lo sé porque el 8 es domingo, va a estar todo el mundo manifestándose en la calle y no sé si va a querer ir alguien al cine (ríe).

-Hace dos años daba la sensación de que el movimiento era imparable, sin embargo ahora se percibe algo menos de ruido, ¿cree que la convocatoria ha perdido fuerza?

-No. No ha perdido fuerza, lo que pasa es que se van haciendo pequeñas conquistas y esas pequeñas conquistas hacen que el ruido tenga que ser menor, pero yo creo que habrá muchísima gente este domingo en las calles.

-Y en el otro lado está la llegada de Vox al Congreso.

-No puedo entenderlo, no me cabe en la cabeza. Hay unas formas de opinión, unas maneras de manifestarse, unas maneras de hablar de la población, unas maneras incluso de nombrar… No es que me parezcan del Paleolítico, es que pensaba que estaban casi exterminadas de la faz de nuestro país y hemos comprobado que había muchos que tenían una careta y se la han quitado. Es bastante dramático, la verdad.

-¿Cómo se puede luchar contra ello?

-En las urnas. Es la única manera en la que se puede combatir esto, votando masivamente en contra. Tratar de contrarrestar con el poder del voto y con la razón.

Vídeo. El tráiler de la película.