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El director y actor Taika Waititi es Hitler, el amigo imaginario del pequeño Jojo (Roman Griffin Davis) en 'Jojo Rabbit'.
Taika Waititi: «Fue muy extraño tener que ponerme el uniforme y el bigote de Hitler»

«Fue muy extraño tener que ponerme el uniforme y el bigote de Hitler»

El cineasta neozelandés Taika Waititi dirige y encarna al mismísimo Führer en 'Jojo Rabbit', una loquísima sátira ambientada en la Alemania nazi que aspira a seis Oscar

maría estévez

Los Ángeles

Jueves, 16 de enero 2020

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Taika Waititi (Wellington, Nueva Zelanda, 1975) es una máquina de hacer cine. En los últimos cuatro años ha escrito dos películas: 'Thor: Ragnarok' y 'Jojo Rabbit', ha producido dos series, y dirigido otras dos 'Lo que hacemos en las sombras', y 'The Mandalorian', el pelotazo de Disney Plus que ha lanzado a Baby Yoda. El neozelandés estrena esta semana 'Jojo Rabbit' una sátira con la que se ha conseguido seis nominaciones a los Oscar: mejor película, actriz secundaria (Scarlett Johansson), guion adaptado, vestuario, producción y montaje. Narrada con un estilo único, esta comedia cuenta la historia de un niño de diez años obsesionado con los nazis que tiene como amigo imaginario a Adolf Hitler, encarnado por el propio Waititi.

-¿Por qué decidió adaptar la novela de Christine Leunens 'El cielo enjaulado' (Ed. Espasa)?

-Fue mi madre quien me regaló el libro y me dijo que era especial. No lo hubiera leído si no hubiera llegado de ella. La idea de una relación que nunca hubiera debido existir me pareció fascinante. Este niño, que forma parte de las juventudes de Hitler, descubre que su madre esconde a una chica judía y eso amenaza su propia existencia, porque en ese momento se desvanece su esperanza de ser el mejor nazi del grupo. Esa fue la idea que me hizo decidirme a rodar este filme. El libro es más oscuro y más extenso que el guion de nuestra película. Yo le he añadido un Hitler imaginado, humor, sátira. Le he cambiado el tono para dar color a la película.

-Usted interpreta al mismísimo Hitler.

-No era mi intención, pero me pareció interesante precisamente porque no me parezco en nada a Hitler. Cuando empecé el rodaje no tenía a ningún actor contratado y me convencí a mí mismo de que yo podía hacerlo. Fue muy extraño tener que ponerme el uniforme y el bigote de Hitler. La verdad, no me gustó verme dentro de ese papel aunque, afortunadamente, estaba tan ocupado en el rodaje que no tenía mucho tiempo para pensarlo.

-¿Fue difícil encontrar un equilibro en el tono de la narración?

-No. Eso era lo que menos miedo me daba de esta película, porque creo que las sátiras sobre la guerra, o sátiras antiguerra, son muy necesarias. Creo que debemos encontrar el humor ante situaciones difíciles o incómodas y utilizarlo como una herramienta para enviar mensajes importantes. Creo que es más efectiva una película con humor que hable de guerra que una historia dramática.

Taika Waititi da instrucciones al pequeño Roman Griffin Davis.
Taika Waititi da instrucciones al pequeño Roman Griffin Davis.

-Su representación de Hitler es bastante libre.

-Realmente no es Hitler, es un amigo imaginario. Jojo no tiene ni idea de cómo es Hitler en realidad. Mi personaje surge de su imaginación, un cruce entre Hitler y los héroes de este niño. Es una extraña amalgama de personajes que trata de explicar la importancia de la imaginación y la fragilidad de la mente humana ante la propaganda

-¿Se le ha criticado por glorificar una época de guerra?

-Muchas de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial son oscuras, marrones o grises, saturadas en tonos depresivos donde siempre está lloviendo. En mi visión, hay, incluso en ese periodo, momentos de alegría porque era un mundo vibrante. Para un niño que crece en un circo, todo a su alrededor es maravilloso, incluso cuando hay atrocidades bajo la superficie. Hacia el final de la guerra, cuando todo el mundo sabía que estaban a punto de rendirse los alemanes, la gente salía pensando que era su último dia y vestían sus mejores ropas. Las mujeres se ponían maquillaje, medias y salían diciendo que si iban a morir, debían hacerlo como si fueran a una fiesta. Esa era la actitud entre los alemanes

-Después de ganar en Toronto, su película ha conseguido seis nominaciones a los Oscar. ¿Esperaba esta respuesta?

-No. Sabía que la juventud podría responder bien ante este filme por el tono y el ritmo de la historia. Eso era lo que yo quería, que los jóvenes vean esta película como una oportunidad para entender momentos de la historia. Estamos hablando de un filme sobre ese periodo en el que alcanzamos la madurez y dejamos la niñez atrás. Es en esos momentos cuando somos más vulnerables porque nos dejamos impresionar y no sabemos valorar lo que es realmente importante. En este filme me propuse crear un diálogo contemporáneo, hablar de una forma en la que hablamos hoy en día y no como se hablaba durante la Segunda Guerra Mundial. Deseo que el público abra los ojos y entienda las experiencias de la gente en 1945.

-¿Qué puede adelantar de la segunda temporada de 'The Mandalorian'?

-El tono de la serie se parece al de las primeras películas de 'Star Wars', porque tratamos de respetar a los fans de las películas. Sin embargo, dicho esto, vamos a seguir contando con elementos que me identifican como director y voy a profundizar en ellos. Mi tono personal, mis dialogos, mi humor, todo eso se va a ver reflejado en la serie.

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