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Brad Pitt, como Mariquita, en 'Bullet Train'.

El divertido viaje de 'Bullet Train'

Protagonizada por Brad Pitt, la propuesta más interesante de la cartelera este fin de semana es una comedia negra, llena de violencia, tan entretenida como insustancial

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Hay un tipo de película, lleno de violencia explícita, acción estupendamente coreografiada y humor más bien negro, que remite a creadores como Quentin Tarantino, Guy Ritchie o el Robert Rodríguez más pendenciero. Pues bien, 'Bullet Train' es ese tipo de película, con sus virtudes y también con sus defectos. Detrás de la cinta que llega este viernes a la cartelera y que supone el regreso de Brad Pitt a la primera línea de acción, con un papel protagonista, se encuentra David Leitch, antiguo especialista en películas como 'El club de la lucha' o 'Troya', que comenzó su andadura como realizador con la espectacular 'John Wick' y que luego ha ido engordando su lista de logros con títulos como 'Atómica', 'Deadpool 2' o 'Fast & Furious: Hobbs & Shaw'.

Basada en la novela homónima de Kotaro Isaka, la historia sigue los pasos de Mariquita, un asesino a sueldo que lleva un tiempo acudiendo a terapia y que se está replanteando los límites de su profesión, hasta el punto de evitar llevar pistola para llevar a cabo sus encargos o preferir hablar las cosas antes que ejecutar. Encarnado con gracia y mucho desparpajo por Brad Pitt, la última misión que le ha encargado su misteriosa jefa, a quien solo oímos por teléfono, parece sencillo: tomar el próximo tren bala que va de Tokio a Morioka, robar un maletín con una pegatina en su asa y bajarse en la primera parada. Pero las cosas, cómo no, se complican. Pronto descubrirá que en el mismo transporte viajan otros cuatro asesinos y que sus destinos parecen estar entrelazados.

Así las cosas, el grueso del largometraje se desarrolla en un tren que atraviesa Japón a toda velocidad, mientras los personajes, asesinos todos ellos que fracasan una y otra vez, van interconectando sus destinos e historias. Sin lugar a dudas, la estrella de la fiesta es Mariquita, que está empeñado en que la mala suerte le persigue, cuando en realidad logra salir casi indemne de cualquier situación peliaguda. Hay comedia ahí, pero no es el único personaje que la enarbola. La pareja formada por Limón (Brian Tyree Henry) y Mandarina (Aaron Taylor-Johnson), el primero capaz de calar a cualquier tipo de persona al instante gracias a las enseñanzas de la serie de dibujos animados 'Thomas y sus amigos', el segundo, un tipo elegante, con acento británico y más chulo que un ocho. Pero hay más. Ahí están el Príncipe (Joey King), una tipa con un puntito psicópata cuyo interés no está del todo claro, o El padre (Andrew Koji), un tipo que busca vengar a su hijo, sin olvidar a Lobo con ganas de vengar a su hijo y El Lobo (Ojo, que está encarnado por Bad Bunny), un mexicano también con sed de venganza y por partida doble.

Vídeo.

Es el plantel de personajes, que nunca pierden su condición de exagerados, de un filme que rápido desvela sus principales referencias. No sorprende, por ejemplo, que los personajes nada más salir en escena vean rubricados sus nombres en pantalla, ni que los diálogos sean, a menudo, ágiles y divertidos -Pitt hace el tonto como nunca y eso siempre se agradece-. Tampoco llama la atención el montaje picadito, ni lo bien filmadas que están las peleas, excepcionalmente coreografiadas, como es marca de la casa. En resumen, el viaje de 'Bullet Train' resulta tan divertido y entretenido como insustancial. Con un final que peca de excesivo, quizá lo peor del largometraje de Leitch es que se olvida fácil, pero puede ser un gran pasatiempo para evitar los calores veraniegos.