Clint Eastwood en 'Cry Macho'.

Clint Eastwood: «No me voy a retirar»

A sus 91 años, el actor y director reflexiona sobre la masculinidad y su propia imagen en 'Cry Macho'

MARÍA ESTÉVEZ Los Ángeles

El actor y director que alguna vez personificó la palabra macho a través de sus descarnadas películas de acción demuestra que también es capaz de hacerlo a través de las emociones. Clint Eastwood, de 91 años, apuesta por contar su propia historia con la metáfora de una exestrella del rodeo y criador de caballos, que viaja a México para traer de vuelta a un joven. En este viaje a la frontera, Eastwood se autoanaliza con un personaje que no se mueve a la misma velocidad de la juventud, pero sigue teniendo la misma bravuconería. Macho es el nombre de un gallo y Milo una estrella desplumada en busca de una última aventura.

-Estrena una película cuando estamos saliendo de una pandemia. ¿Cuándo se rodó 'Cry Macho'?

-Estuve en Nuevo México durante nueve semanas trabajando en este proyecto durante la pandemia. Cuando volví a casa, pensé: tengo suerte de estar aquí.

Vídeo. Tráiler de 'Cry Macho'.

-El amor a la vida es la razón de este filme.

-No lo sé. Si hay algo que aprecio en mi carrera es encontrar distintos puntos de vista sobre un mismo tema. Ver las cosas de una forma diferente nos permite crecer, y uno, tenga los años que tenga, siempre está aprendiendo. Yo no soy el mismo de hace veinte años, ya no pienso igual que antes, pero no renuncio al trabajo que he hecho hasta ahora.

-¿Qué le mantiene trabajando?

-Un poco la inercia. Esto es lo que sé hacer y lo que quiero seguir haciendo. Creo que soy un tipo con suerte porque me dejan hacer proyectos que me interesan.

Crítica 'Cry Macho':

-¿Dónde encaja el machismo en este filme?

-Es una idea. Creo que estaba sobrevalorado en el pasado y ahora tal vez era el momento. Esta es una historia de mirar hacia atrás, pero sin intelectualizar mi trabajo. La verdad, creo que tenía ganas de volver al western.

-¿Por qué abandonó este género?

-No lo hice. Digamos que, hasta ahora, no me pareció el momento adecuado de volver al western. Este guion siempre estuvo sobre mi mesa desde que leí la novela hace más de treinta años. Pero estaba aparcado porque estaba involucrado en otras historias. Soy amante del género desde la infancia, no tengo nada en contra, simplemente tenía otros proyectos que me interesaban más.

Clint Eastwood y el joven Eduardo Minett en 'Cry Macho'.

-¿Rodar 'Cry Macho' en pandemia es una declaración de intenciones?

-No me voy a retirar, no. Me gusta lo que hago y no quiero retirarme. Si lo dejo, lo haré sin despedirme. Llevo más de cincuenta años dirigiendo, cada mañana me levanto pensando en mi próximo proyecto y eso me da la vida. Poder seguir trabajando después del año vivido es tener mucha suerte.

-Este filme habla de un viaje: la infancia y la vejez en un coche. ¿Se está volviendo nostálgico?

-Sé la imagen que tengo y me divierte jugar con ella en mis películas. Si has interpretado un cierto número de películas con el mismo tipo de personajes, acabas creando un arquetipo para el público. Luego puede que encajes o no en esa imagen, pero a mí me encanta jugar con ella.

-¿Le costó rodar su papel?

-El físico es importante, pero también las emociones. Creo que es importante mostrar respeto por lo vivido, una cualidad por la que voy sintiendo más admiración con la edad.

-¿Queda algo del icónico Harry el Sucio?

-Soy la misma persona. Cuando empecé, sentía una enorme ambición y eso se ha ido apaciguando en mi interior.

-Ha sido capaz de dirigir e interpretar acompañado de un joven actor ¿Fue difícil conseguir el equilibrio de rodar con las limitaciones de una pandemia?

-Por supuesto, pero son muchos años de experiencia. Trato de organizarme porque siempre sé lo que quiero conseguir en cada toma. Analizo cada posibilidad, el tiempo que necesito estar delante de la cámara, detrás, hablando con el equipo, con los actores. Sin duda este filme ha sido exigente porque estaba haciendo dos trabajos, pero me sentí motivado para hacerlo. Es un privilegio poder trabajar únicamente en las películas que yo dirijo. Es cuestión de madurez, aunque uno nunca deja de madurar.

-Hablar sobre las emociones de un arquetipo es volver a estudiar un tipo de héroe.

-La época en la que yo crecí no se parece en nada a los tiempos de ahora, lo mismo le ocurre a mi personaje. Antes, si pensabas en un héroe, imaginabas a alguien que había hecho algo por su comunidad. Me gusta explorar a esos héroes que hacen cosas por los demás. Son hombres que me obligan a cuestionarme, a preguntarme si sería capaz de hacer lo que ellos han hecho. Cuando alguien piensa en el grupo antes que en sí mismo, arriesgando su propia vida, despierta mi admiración.