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Martin Sheen, el capitán Willard de 'Apocalypse Now'.

Un Apocalipsis sin final

Coppola reestrena su odisea sobre Vietnam con imagen y sonido apabullantes, pero sin la escena de las chicas Playboy

Jueves, 2 de julio 2020

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«Esta no es una película sobre Vietnam. Es Vietnam», definió Francis Ford Coppola cuando presentó 'Apocalypse Now' en el Festival de Cannes de 1979, donde se hizo con la Palma de Oro. Su catastrófico rodaje en Filipinas a lo largo de 15 meses permanece como paradigma de las dificultades por las que tiene que atravesar un cineasta que acabó sumergiéndose en la locura que atenazaba a sus protagonistas. Coppola concibió su proyecto más ambicioso como una epopeya sobre la guerra de Vietnam basada libremente en la novela de Joseph Conrad 'El corazón de las tinieblas'. La odisea alucinatoria de un joven teniente (Martin Sheen), que remonta un río por orden del alto mando para matar a un coronel rebelde y enloquecido (Marlon Brando).

'Apocalypse Now' llega hoy a las pantallas para celebrar el 40 aniversario de su estreno con la etiqueta 'Final cut', después de que el propio Coppola haya presentado varios montajes a lo largo de los años. Sus casi tres horas ven la luz tras once meses de trabajo escaneando el negativo original en formato 4K y con el sonido envolvente que Walter Murch concibió en su día. Más discutible parece la eliminación de la actuación de las chicas Playboy en mitad de la selva, diez minutos borrados por mor de la corrección política (a pesar de que un fragmento aparezca en el tráiler). Otro corte al final soslaya el momento en el que Kurtz lee a Willard un artículo de la revista 'Time' bajo ese claroscuro alucinante creado por el ojo de VittorioStoraro.

En su día, Orson Welles ya había intentado llevar el libro de Conrad al cine para la RKO. George Lucas concibió rodarla con estilo documental y con cámaras de 16 milímetros entre los arrozales de San Francisco. Al final, su buen amigo Coppola logró convencer al entonces presidente filipino Ferdinand Marcos, que puso su maquinaria bélica al servicio de un cineasta que contó con un presupuesto multimillonario para elaborar una narración personal.

Los 'hippies' de la época portaban chapas que clamaban 'Nirvana Now' ('El nirvana ya'). Ese espíritu contestatario imbuyó al director de 'El padrino', que quiso denunciar la locura de la guerra moderna desde una perspectiva inconformista y renovadora, pero, a la vez, en la mejor tradición de la épica hollywoodiense. El 1 de marzo de 1976, Coppola viaja a Manila con su mujer, sus tres hijos, su sobrino, un proyeccionista, un ama de llaves y una niñera. A las tres semanas ya sabe que los cinco meses previstos de rodaje tan sólo son el comienzo de la aventura de su vida. Steve McQueen rechaza el papel del capitán Willard, que acaba recayendo en Harvey Keitel. Insatisfecho con su trabajo, Coppola le reemplaza al poco tiempo de iniciarse la filmación por Martin Sheen. Cuando el 19 de mayo el huracán 'Olga' destruye decorados por valor de un millón de dólares, la selva ya se había adueñado de las mentes de unos hombres que recurrieron a las drogas para sobrellevar una epopeya sin fin.

Eleanor Coppola recogió en un documental la trastienda de esta aventura, que también vio la luz en formato de libro ('Con el corazón en las tinieblas'). Quedan como testimonio los desayunos pantagruélicos con los miembros italianos del equipo, el infarto que llevó a un alcohólico Martin Sheen a las puertas de la muerte o la batalla personal de un artista devorado por su ansia de perfeccionismo, que a punto estuvo de romper su matrimonio. «Quiero que el público sienta cómo era Vietnam; la inmediatez, la locura, la exaltación, el horror, la sensualidad y el dilema moral de la pesadilla bélica más surrealista de la historia de Estados Unidos».

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