Opinión

Zebenzuí y el alcalde lagunero

Deleznable los mensajes de WhatsApp de Zebenzuí González. Y, a todas luces, si el edil se arrepiente no es por lo que supone cada una de sus palabras sino por haber sido torpe. Dicho de otro modo, de no haber trascendido a la luz pública las bravuconadas machistas de Zebenzuí este hombre seguiría haciendo y deshaciendo a su antojo o, mejor dicho, capricho sexual. Puede que sea una chulería imaginaria para hacerse el hombre (mala hombría por otra parte) dentro del grupo de WhatsApp o, a buen seguro, sean verdad y esas empleadas lo estarán pasando realmente mal porque un supuesto servidor público se aprovechó mezquinamente. Estas personas serán fácilmente identificables dentro del Consistorio y probablemente tendrán familia por lo que el daño que ha provocado este concejal es mayúsculo.

«Actitudes como las de Zebenzuí forman el paroxismo del cuestionamiento de las instituciones que ha coleado en estos años de desarraigo y profundo descrédito político»

Lo que ocurrirá es previsible: el PSOE le exigirá que entregue el acta y Zebenzuí se negará. Ferraz no podrá hacer nada porque el acta pertenece a la persona y no al partido político. Y Zebenzuí no lo hará porque sabe que significa sobre la marcha una moción de censura en contra del alcalde actual nacionalista. Correría la lista y el que entrase como nuevo representante socialista se sumaría al sector que está deseando quitar a CC del poder en uno de sus principales feudos. Justo donde Ana Oramas y Fernando Clavijo se forjaron. Y si en agosto se plasmó en Icod de los Vinos el concurso de las diversas formaciones contra CC, al instante pasaría lo mismo en San Cristóbal de La Laguna. Vamos, una concatenación de frentes municipales abiertos contra CC.

Sin quererlo, son las cosas del azar, se quedó el regidor lagunero entre la espada y la pared. Eso sí, ayer José Alberto Díaz le retiró sus competencias: Mercados, Sanidad, Cementerios, Medio Ambiente, Playas y Piscinas. Se dice pronto tal rebumbio gubernamental donde se entremezclan áreas tan diversas. Porque si Zebenzuí se atrinchera ante la petición del PSOE de que renuncie al acta, cosa que hará porque le podrá su apetito, el alcalde era el único que en última instancia podía actuar para que esta persona no siguiera presumiendo de sus tejemanejes laborales en el ámbito público y sus querencias sexuales. Además, y como era de esperar, la noticia trascendió a nivel nacional por lo que pronto, si José Alberto Díaz no hacía nada, a CC le caerían exigencias desde Madrid a izquierda y derecha para que llamase al orden a su alcalde. Actitudes como las de Zebenzuí forman el paroxismo del cuestionamiento de las instituciones que ha coleado en estos años de desarraigo y profundo descrédito político. Lamentable.