Una pica en Flandes

«NC carecía de poder real en seis de las siete islas pese a sus esfuerzos de expansión»

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN

El pobre con poco come», piensan en Nueva Canarias cuando su alcalde levanta el único bastón de mando que la organización de Román Rodríguez tiene en Tenerife. La alegría es comprensible para una organización que, pese a sus casi doce años de vida, sigue prácticamente anclada en Gran Canaria. De hecho, hasta la pica en Flandes de Icod de los Vinos, NC carecía de poder real en seis de las siete islas pese a los esfuerzos de expansión realizados a base de pescar en río revuelto.

Porque hay que reconocerlo, nada es fácil en la política del archipiélago y menos cuando se tiene en frente a un monstruo como CC capaz de comerse a sus hijos si el hambre ruge mínimamente en sus tripas. Sin embargo, pese a ese gran obstáculo, justo es reconocer que la constancia de Nueva Canarias y sus aciertos estratégicos han ido procurando medallas impensables cuando el joven Rodríguez dio un salto al vacío empujado por Adán Martín y José Carlos Mauricio.

Tras el primer cachetón electoral al no entrar en el Parlamento por el límite regional del 6%, Rodríguez y los suyos tuvieron que atrincherarse en Gran Canaria, donde el suelo local y la escalera de la vicepresidencia del Cabildo ayudaron a sostener cuatro años el tímido edificio de la nueva formación nacionalista.

Creía entonces Paulino Rivero -así lo declaró públicamente- que CC había logrado «podar la rama podrida de su árbol», un tentáculo que daba por muerto y al que declaró guerra sin cuartel convencido de que sería engullido por el desierto del poder. Esos fúnebres pronósticos se descubrieron erróneos en la siguiente legislatura, cuando NC saltó de un brinco la barrera electoral y colocó algún diputado en Teowaldo Power. El sólido pacto entre Rivero y el PSOE no dio demasiado espacio a Rodríguez, pero al menos ya tenía un megáfono público regional desde el que elevar su voz.

El crecimiento en papeletas se repitió en la última legislatura, aunque una vez más los únicos representantes de NC en el Parlamento eran de Gran Canaria. El nacionalismo de izquierda ganó votos en casi todas las islas, pero no suficientes como para ampliar su radio de acción al nivel autonómico.

Ese largo proceso, con sus claros y sombras, explica el interés de Rodríguez por darle un coscorrón a CC en su propio feudo. Poner una pica en Flandes no es para volverse loco, cierto. Pero, ¡qué bien sabe a NC después de tantos años!