La arista

Torres desata la guerra en el PSOE

Ángel Víctor Torres espera resolver este fin de semana la enorme división interna en su partido, la interinidad y el desbarajuste que reina hace más de un año, desde que José Miguel Pérez dimitió cuestionado por un sector importante del sanchismo y por algunos de los que ahora asaltan el cielo del nuevo Partido Socialista Canario. Los acuerdos a los que va llegando en estos días el nuevo secretario general para configurar el poder interno parece que van en la dirección contraria y amenazan agitar el congreso que se celebra este fin de semana ahondando en la fractura. Eso si no se corrigen algunas posiciones y el nuevo líder del PSOE canario no rectifica.

Por lo pronto, son más de uno los líderes de distintas corrientes renovadoras que lo apoyaron en la convicción de que representaba el cambio para el PSOE y para Canarias los que se remueven en sus sillas después de ser «traicionados». Es la sensación que debió sentir Gabriel Corujo, líder de una importante corriente de opinión en el seno de la agrupación de Las Palmas de Gran Canaria, al enterarse, minutos antes de la rueda de prensa, de que el incombustible Sebastián Franquis se presentaría, con el aval de Ángel Víctor Torres, a las próximas primarias para la Secretaría General de Gran Canaria. El propio Ángel Víctor Torres, en un gesto inusual por parte de un secretario general, es el que se sienta en la rueda de prensa al lado de Sebastián Franquis para apoyarlo en su nuevo intento de asalto al poder, ahora al insular, después de «ser cuestionado» por los tinerfeños y los palmeros para la Secretaría de Organización, el segundo gran cargo del PSC-PSOE.

«Si hacemos caso al resultado de las primarias a la Secretaría General, López Aguilar y Patricia Hernández representan al 56% de la militancia»

Hay que recordar que el diputado por Gran Canaria Gabriel Corujo disputó al propio Franquis la Secretaría Local de la capital grancanaria y que la perdió por el escaso margen de cuatro votos. A pesar de la «dulce derrota» contra un dinosaurio de la política, Corujo afianzó su liderazgo en la organización y representa a una corriente de militantes renovadores que se comprometió a apoyar a Ángel Víctor Torres con el compromiso de éste de apoyarlo en las próximas primarias en Gran Canaria y dar paso a una renovación del partido.

Otro de los «traicionados» es el diputado Gustavo Matos, otro líder de una de las varias corrientes del PSC en Tenerife, al que se le prometió ser portavoz del Grupo Parlamentario en el Parlamento de Canarias, vetado por el sector más conservador del partido, un grupo instalado en una suerte de cuarto oscuro desde el que manejan la organización. En el núcleo de ese grupo se sitúa Pedro Ramos, al que no se le conoce cargo orgánico alguno, pero que maneja una nada despreciable bolsa de militantes en La Laguna con la que puede decidir el destino de los candidatos, como ha ocurrido con Ángel Víctor Torres, al que prestó su apoyo y al que reclama su parte en la toma de decisiones, incluidas las políticas. Pedro Ramos, habitual comensal del presidente del Gobierno de Canarias, considera que Matos es demasiado «provocador» con la figura de Clavijo en el Parlamento, posición que comparte el otro eje de los apoyos tinerfeños de Torres, el presidente de la gestora de Tenerife Héctor Gómez.

Este grupo han desviado a la isla de La Palma la secretaría de Organización para ponerla en manos de uno de los hombres de Anselmo Pestana, Jorge González, uno de los más férreos defensores del insularismo y de los pactos con Coalición Canaria. La portavocía del Parlamento se desvía hacia Lanzarote y podría quedar en manos de Loly Corujo, una «susanista» convencida que votó en contra de Pedro Sánchez y que agasajó en su casa a Clavijo, según las malas lenguas, para «hablar del futuro». En un intento de conciliación, pensada para evitar a Patricia Hernández, la presidencia del partido se la ha ofrecido a otro «susanista» convencido, José Miguel Rodríguez Fraga mientras que para Tenerife se inventa una vicesecretaría general al frente de la que pondrán a Nira Fierro, la secretaria particular de Aurelio Abreu en el Cabildo de Tenerife, socio inseparable del ATI profundo y defensor de lo suyo.

Es llamativo. Ángel Víctor Torres se presentó a la militancia como la alternativa más progresista, la misma que representa Pedro Sánchez, frente a Susana Díaz, pero los pasos que va dando para configurar el poder, lo colocan en la posición más conservadora, amparado por los sectores más apegados al poder del partido, a los de siempre, componedores, reponedores que miran más por lo suyo que por un proyecto global para el partido y para Canarias. En algunos sectores de la organización se pasa de boca en boca como, un «meme» el refrán popular que dice que para este viaje no hacía falta tantas alforjas.

Quienes tampoco parece que han recibido la llamada de Ángel Víctor Torres son los líderes de otras importantes corrientes internas, sus dos contrincantes en las pasadas primarias, Juan Fernando López Aguilar y Patricia Hernández. A pesar de las reiteradas veces que Torres ha hablado de «integración» la realidad es que no parece tener intención alguna de ofrecer puestos relevantes a sus adversarios en el partido, en concreto mantener a Patricia Hernández en la presidencia del Grupo Parlamentario. Si hacemos caso al resultado de las primarias a la Secretaría General, López Aguilar y Patricia Hernández representan al 56% de la militancia que votó, es decir, más de la mitad y a más militantes que el propio Ángel Víctor Torres.

En el fondo los sectores más progresistas del partido sospechan que Torres, con este reparto del poder interno, está preparando su futuro político, presentarse a las primarias para la presidencia del Gobierno y ser muleta de CC como vicepresidente. De otro modo no se entienden las «traiciones» a dos de sus apoyos más cercanos, a Gabriel Corujo y Gustavo Matos, el desprecio a sus contrincantes y el apego a los sectores más conservadores, por evitar otros epítetos, del partido.