LA ARISTA

‘Manolín’ y los vicios del enchufismo

Creemos mucho más en la bondad que en la malicia, aunque, inocencia al margen, son muchos los que sobreviven trampeando con la ética, la buena voluntad, la ley o lo sagrado. Por eso cuando muchos de nuestros lectores se enteraron de que Manuel Báez, alcalde de Firgas, suplantó a su hijo en el primer examen de unas oposiciones, pusieron en duda la información atribuyéndola a una inocentada. A las dudas se sumó quien más sabe del asunto, Coalición Canaria, el partido de ‘Manolín’ y algunos despistados a propósito que tampoco acertaron al centrar el asunto para no molestar al régimen.

Para los inocentes era impensable que todo un alcalde se personase, con DNI en mano, ante un tribunal de oposición, hiciese un examen en nombre de su hijo, lo firmara, lo metiera en un sobre y lo entregase para marcharse a su casa como si nada hubiese pasado. Los que conocemos cómo funcionan algunos políticos con esto del enchufismo, y los de CC en particular, pensamos mal ante los primeros rumores que, para gloria del periodismo, se confirmaron después con una cascada de pruebas.

No es nuevo. El valor de la palabra de Manuel Báez es escaso, nulo, y la de su partido cada día vale menos, comprometida por su afán en proteger el chiringuito montado para los precursores del modelo y para sus herederos.

Antes de que Manuel Báez lo reconociera ayer públicamente, quizás acogotado por la posibilidad de meter a su hijo en un lío judicial, el tribunal de oposiciones, y la Fiscalía tienen a su disposición todas las pruebas que necesitan para acusar de un delito de suplantación de personalidad y otro de falsedad en documento público.

«‘Manolín’ quería dejar a su hijo colocado en una lista para ser llamado a trabajar en cualquier momento por la Consejería que dirige quien dirige Coalición»

Hay testigos, uno de ellos, Rubén Fontes, además de su esposa, que se presentaba a esa prueba. El testigo, militante de CC, acredita que lo vio entrar y salir, que habló con él y que le dijo que el examen le había ido bien, y para mayor sospecha no le presentó a su hijo, algo lógico en una relación de cierta cercanía política. Ese testigo, al que el propio Manuel Báez remitió a la prensa para que “verificara” su versión, dice todo lo contrario. El tribunal, además dispone de las grabaciones de las cámaras de seguridad del pabellón de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en las que, según personas que las han visionado, se le ve entrar y salir del aula, sin que su hijo esté con él.

Hay más elementos incriminatorios, como el sobre cerrado y firmado que debió entregar al tribunal, con las respuestas del supuesto examen que hizo, si lo hizo, porque el valor de esa prueba, aprobada o suspendida, es que el aspirante queda incorporado de forma automática a la bolsa de trabajo de la Consejería de la Presidencia, la que dirige el siempre diligente y muy amigo de los amigos de CC, José Miguel Barragán.

Esa lista, ficticia o no, es una de las claves de bóveda de este asunto. Nadie reconoce a Manuel Báez la capacidad técnica y los conocimientos jurídicos necesarios para salir airoso de esa prueba y salvar a su hijo. Estaba allí sentado ante el tribunal, como otros que se pasaron el examen de brazos cruzados, para entrar en esa sospechosa lista, tan propia del enchufismo, uno de los vicios de Coalición Canaria, que sobrevive políticamente gracias a que paga con dinero de todos a sus cargos orgánicos en el partido. ‘Manolín’ quería dejar a su hijo colocado en una lista para ser llamado a trabajar en cualquier momento por la Consejería que dirige quien dirige Coalición Canaria, José Miguel Barragán. Una lista que quien sabe de oposiciones asegura que bordea la legalidad, pero que se ha convertido en toda una costumbre en una comunidad que da por bueno el enchufismo reglado.

El tribunal de oposición y la Justicia tienen, además, las declaraciones de dos funcionarias, que reconocieron al alcalde de Firgas, al que pidieron el DNI, pero que una por la otra confundieron sus apellidos y lo dejaron pasar a la sala sin ningún tipo de problema, cuando en las listas que manejaban estaba el nombre de Himar Báez, y no de Manuel Báez.

Ayer, cuando las pruebas lo acosaban y la situación familiar lo llevó al paroxismo de la desesperación, reconocía que lo hizo, poniendo al tribunal calificador en la tesitura de descalificar a su hijo y denunciarlo y a la Fiscalía, si opera de oficio ante el escándalo, de abrir diligencias por al menos dos delitos. Habrá que saber también si engañó a las funcionarias en la puerta con un DNI falsificado, o simplemente se trató de una situación embarazosa, en la que el ladino alcalde se coló hábilmente en la sala usando su cargo. Pero como la cuestión no va de inocentes mejor seguir pensando mal y creer que su presencia en esa sala de la ULPGC estuviese pactada de antemano con algún funcionario del Gobierno que nunca pensó que el montaje llegase a saberse. Porque de eso se trata de un montaje, un espectáculo que CC nos ha servido en pleno fin de año, con la Tele Canaria como testigo y como protagonista a ‘Manolín’, cuyas andanzas hacen estragos en su entorno y deben causar rubor a lo poco que queda de decente en Coalición Canaria, un partido que ha hecho de estas formas tan poco honrosas su norma de supervivencia.

«‘Manolín’ quería dejar a su hijo colocado en una lista para ser llamado a trabajar en cualquier momento por la Consejería que dirige quien dirige Coalición»