Lactancia (materna)

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

Me recuerdan de una manera u otra un par de amigas y colegas periodistas que todavía hoy en día hay que defender la lactancia materna, el alimento ideal para recién nacidos y lactantes, según recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo mejor para la recuperación de las parturientas, para la salud de madres e hijos. Aún con todo, todavía hay quien mira (mal) a las mujeres por sacarse la teta en público para alimentar a sus bebés, quienes las juzgan por osar darle su leche a un niño de un par de años o más. Y me recuerdan estas amigas que hay una semana de defensa de la lactancia materna –la primera de agosto– y con ello me muestran la realidad: las madres son juzgadas a diario, continuamente. Y entonces llegó a la conclusión de que no sucede lo mismo con los padres, con los que la sociedad es más condescendiente, más permisiva, más suave, pues, al fin y al cabo, ellos hacen todo lo que pueden por sus hijos, y si se equivocan, tienen el perdón social.

Mientras, las madres, por el simple hecho de ser mujeres, estoy convencida de ello, son, somos, catalogadas a diario: por darle la teta al niño, o por alimentarlo con biberón; por estar pegadas a los vástagos, o por salir a cenar con unas amigas nada más tenerlos; por haber subido de peso y no ser capaces de volver a entrar en los pantalones de antes de ser madres o, qué paradoja, por estar tiposas nada más salir del paritorio y presumir de ello en una red social; por no ser perfectas; por ser nosotras mismas... Y la lista podría continuar.

En general, las mujeres están obligadas a justificarse públicamente, por lo que hacen y por lo que dejan de hacer, por cómo lo hacen, ya sean mujeres de supuesto éxito o mujeres del montón. Todas, de un modo u otro, son juzgadas y censuradas. Y así, muchas veces sin querer pararnos a pensarlo, la existencia se hace un pelín más difícil para muchas mujeres que, lo harán mejor o peor según otros, pero siempre intentan hacerlo lo mejor que pueden.

Por eso, resulta absurdo que todavía haya quien no entienda que la lactancia materna es un regalo del que cada vez más mujeres quieren disfrutar a pesar de los contratiempos que la ley, las empresas y el entorno les pone. Y por cierto, quien no haya dado nunca el pecho a demanda no tiene ni idea del sacrificio que supone. Por eso, amiga, entiendo tu cara de hastío cuando te preguntan si todavía das teta, cuando te espetan que lo tuyo es vicio. No. Lo de ellos es ignorancia.