Primera plana

La trama de Clavijo

14/05/2019

El caso Grúas va cogiendo cada vez más categoría de trama. Por supuesto, chusca, de andar por casa y sin constituir de por sí una de las mayores cuantías con respecto a otros escándalos relacionados con las corruptelas que ha padecido Canarias desde hace años, pero es una trama al fin y al cabo. La jueza Celia Blanco emprende decidida la instrucción de la causa y llama a declarar a una nueva investigada que se suma al periplo judicial: Rosario Hernández Eugenio, que viene a ser la directora del área de Seguridad y Movilidad de La Laguna. Ella se une a la lista que encabeza Fernando Clavijo, el alcalde lagunero José Alberto Díaz y el concejal Antonio Miguel Pérez-Godiño; todos integrantes destacados de CC.

Se intuye el final político de Clavijo a medida que vamos conociendo el avance de la instrucción. Muy mala pinta tiene para él en cuanto que no solo está imputado hoy por hoy sino que lo más seguro lo seguirá estando en verano. Clavijo llega a la sesión de investidura, la que se tercie, como investigado y, por lo tanto, no recabará apoyos que le permitan formar Gobierno desde unos parámetros esenciales de dignidad institucional. CC está sola y sin apenas interlocución fluida con otras fuerzas.

Nadie puede ser investido jefe del Ejecutivo cuando se acarrea, como ocurre con Clavijo, con la imputación por tres delitos relacionados con la corrupción: prevaricación, tráfico de influencias y malversación de caudales públicos. Pero esta responsabilidad parlamentaria de evitarlo también apela a que el resto de fuerzas tampoco permitan prosperar, ni por acción ni por omisión, que Clavijo sea nombrado senador por designación autonómica. Hay mecanismos a estudiar que podrían evitarlo, como presentar un independiente de consenso que destartale la cuota de CC en la Cámara Alta.

Así las cosas, el paseíllo y protagonismo del Juzgado de Instrucción número 2 de La Laguna persistirá. Y los que acudirán, tanto la nueva investigada como los testigos, no podrán beneficiarse de la arbitrariedad del poder de Clavijo de entrar de madrugada en el edificio para no ser visto por nadie. Tendrán que dar la cara como tenía que haber hecho Clavijo desde un inicio ante los medios de comunicación. Y no harán uso de Presidencia para dar cuenta de los tres delitos que se le endosan en vez de ir a las oficinas de CC y allí dar las explicaciones oportunas. La sede del Ejecutivo, que representa institucionalmente a los canarios, no es el lugar indicado para ofrecer una rueda de prensa por una investigación que atañe a su pasado como edil y alcalde lagunero. Estos elementos van conformando un relato judicial del caso Grúas que estará más que presente cuando, en breve, haya que sellar los pactos que procedan. En CC no pueden estar siempre ajenos al debate interno que se resisten a encarar sobre el daño político que la imputación de Clavijo conlleva para la organización. Tras el caso Las Teresitas, el caso Grúas ha venido para quedarse. Aunque Clavijo ansiara su particular fuga procesal. Su intento fracasó.