OPINIÓN

La batalla de Clavijo

En 2019 la batalla política se juega en Gran Canaria. Esa es la inquietud de Clavijo (y la eterna de CC) que ahora, además, a diferencia de otras citas electorales anteriores, se agrava. Hay varias claves que lo motivan, dejando al margen qué ocurra en el PSOE.

La primera es que NC ya no es una escisión sin más de la otrora formación nacionalista. Ha ido cogiendo peso social. Fue en 2015 al Parlamento autonómico la segunda fuerza por esta circunscripción. En el Cabildo está Antonio Morales, que tiene a su favor un público diverso. En el Congreso de los Diputados el escaño de NC por la provincia de Las Palmas es tan importante como el de CC por Santa Cruz de Tenerife para la aprobación de las cuentas anuales del Gobierno. Y esto deriva en una relevancia mediática (incluso nacional) que NC, como es natural, aprovecha. Tanto es así que se ha barajado políticamente un día sí y otro también condicionarlo a la reforma del sistema electoral canario.

«La primera es que NC ya no es una escisión sin más de la otrora formación nacionalista. Ha ido cogiendo peso social».

La segunda es que se estrena Asier Antona que, a estas alturas, tiene tanto arraigo ya con La Palma como con Gran Canaria. Es más, a Antona (a diferencia de Clavijo) se le ve haciendo vida (personal y social) por Gran Canaria. Una pauta que hizo suya Paulino Rivero y que Clavijo está tardando en continuar. Asimismo, es la isla donde el PP se lo juega todo. Su feudo aún pendiente de recuperar. Y precisamente es en Gran Canaria donde el rechazo a CC es latente y es lo que van a usar tanto el PP como NC para crecer. Es decir, ambas siglas (que son entre sí de significación ideológica distinta) competirán por ese mismo espacio.

Por su parte, Clavijo confía todo en que su vicepresidente compense ese vacío. Pero Pablo Rodríguez tiene todavía que afianzarse más. Él parte de la situación de que amén de ser diputado (condición imprescindible) y de la alternancia estatutaria prevista entre Gran Canaria y Tenerife a cuenta del presidente y vicepresidente, facilitaron su nombramiento. Pero tiene dos años mal contados, bien pensado le apremia el tiempo, para intentar avanzar réditos ante la opinión pública.

En fin, desde que internamente CC se ha rearmado en sus congresos, es ahora en Gran Canaria donde tiene su frente electoral más complicado. O, mejor dicho, más arduo de lo que era de por sí antes. Es en esta isla donde se librará la gran batalla política. Me consta que ya se están preparando encuestas electorales. Y conviene que las diferentes siglas sepan claramente los parámetros de la pugna centrada en Gran Canaria. Que serán los mismos que, en sentido inverso, afectarán a Clavijo. Si a esto le sumamos una considerable reforma electoral, la disputa por el poder será muy jugosa.