Ultramar

Galdós, siempre vigente

12/10/2019

Laboratorio Galdós, esa iniciativa de la Fundación y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria y la productora Unahoramenos puesta en marcha con motivo del bienio galdosiano que conmemora el 175 aniversario del nacimiento del novelista grancanario y el centenario de su muerte, estrenó este jueves su segunda gran producción teatral, El crimen de la calle Fuencarral. Una obra dirigida por Mario Vega sobre un texto del director y dramaturgo colombiano Fabio Rubiano, basado en las crónicas que el insigne literato escribiera para la periódico argentino La Prensa sobre aquel asesinato que tuvo lugar en 1888 en el número 109 de la madrileña calle de Fuencarral, que conmocionó a la sociedad de entonces por obra y gracia, también, de un seguimiento periodístico que para algunos significó el inicio de la prensa sensacionalista.

«‘El crimen de la calle Fuencarral’ es una obra que hace aún más nuestro al genial escritor»

Así pues, un crimen en Madrid, unas crónicas publicadas en Buenos Aires, de las que se dicen que bien pueden ser consideradas como el germen del género negro español, y una obra teatral hecha en Canarias sirven como muestrario del universalismo de Galdós, capaz de retratar con virtuosismo aquel tiempo convulso que hoy sigue vigente. Descubrió las entrañas de su época y aquella radiografía vale como lienzo para diseccionar la España de hoy. Sus valores cívicos y republicanos perviven y se expresan con meridiana claridad en esta creación valiente, al uso y costumbre de su director, que la engrandece impulsando la figura del genio pero también implicando a la ciudadanía en la fase creativa, gracias a ese experimento artístico llamado Ensayo y error, en el que el público asistente a más de una docena de ensayos ayuda a fraguar el montaje teatral.

Y esta vez, sin efectismos escenográficos, tan solo cuatro actores, uno de ellos desempeña en exclusiva un papel, bajo una dirección portentosa y sobre un texto redondo, dan vida a una treintena de personajes que nos enfrentan a un drama, que también es comedia, que crece a medida que avanza, describiendo una sociedad con clamorosas fracturas sociales, corruptelas, connivencias entre poderes, ausencia de escrúpulos, adoración al dinero, ignorancia de los desposeídos, presiones a los desamparados, justicia a la carta...

Lo dicho, Galdós siempre vigente. Galdós nunca lo suficientemente halagado, víctima de la España cainita que le impidió que le concedieran el Nobel por su condición de ciudadano avanzado. Galdós, como ha dicho María Zambrano, «el primer escritor español que introduce a todo riesgo las mujeres en su mundo». Galdós de todos nosotros y que esta obra lo hace aún más nuestro.