...y los gatos tocan el piano

Volver al centro

05/05/2019

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, tan propenso a la verborrea, no duda en señalar a Mariano Rajoy como responsable de buena parte del fracaso del partido en las elecciones del 28A. También ha asegurado que la estrategia de acercarse al partido de la ultraderecha y, al mismo tiempo, a Ciudadanos les ha hecho perder millones de votos, cosechando así «el peor dato de la historia de la democracia», que diría el propio Casado aunque no fuera verdad.

Que al expresidente le caigan las culpas parece razonable tras el incesante goteo de casos de corrupción que jalonaron sus años de mandato y que culminaron con la moción de censura. Tampoco parece descabellada la interpretación de Casado de que el desboque del PP hacia el fundamentalismo españolista le restó apoyos. Para recuperar esa confianza perdida, afirma Casado, a partir de ahora el PP va a girar al centro, que es su lugar «natural», según él.

La interpretación del fracaso del PP el 28A podría ser en líneas generales correcta, pero hay margen para que sean otros motivos los que han dinamitado las expectativas de Casado de llegar a la Moncloa.

En la era del bipartidismo, toda aquella persona que se consideraba conservadora solo tenía un partido al que votar, a Alianza Popular, reconvertida después en el PP. Sin embargo, la aparición de Ciudadanos y su aire «más moderno» abrió la puerta a muchos votantes populares para acercarse a un «liberalismo» menos encorsetado o, con la palabra que tantas veces hemos escuchado de boca de Albert Rivera, menos «carca» y también menos corrupto, lo que no hay que olvidar.

Después llegaron los ultraderechistas nostálgicos, que no cayeron del espacio como si viajaran en un meteorito o aparecieran de la nada fruto de un eructo infernal: se escindieron del propio PP porque ni les gustaban los modernos de Cs, ni los supuestos «complejos» o «tibiezas» de los populares. Ellos lo tenían más claro: había que ir a degüello contra las personas migrantes, contra el colectivo LGTBI y las familias que se alejen del modelo tradicional y, obviamente, contra la diversidad de las mujeres libres y empoderadas.

Visto así, lo más probable es que el PP ya no pueda recuperar a nadie. Especialmente, si eso que considera Casado «volver al centro» pasa por sumarse de nuevo a una campaña difamatoria en la que se tergiversa todo y se miente con descaro, como con la pretendida «subida de los impuestos en 26.000 millones» que el PSOE «ha ocultado».