Torres y su candidata para la televisión

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Tranquila, resiste, que todo está controlado. Eso, más o menos, es lo que dicen que Ángel Víctor Torres, secretario general del Partido Socialista Canario, presidente del grupo parlamentario por la gracia de sí mismo, vicepresidente del Cabildo, consejero de Obras Públicas y Deportes y patrón mayor de la cofradía del sustento de Coalición Canaria, le contó ayer tarde a Carmen Zamora cuando se enteró de la entrada en el Parlamento del escrito de la empresa Videoreport Canarias advirtiendo de la incompatibilidad de la periodista para el cargo de miembro del Consejo Rector de Radiotelevisión Canaria. Lo de resistir no es nuevo en RTVC, pues lo mismo le dijeron en CC a Santiago Negrín y ahí sigue el hombre cumpliendo la misión que le encomendaron.

Doy por cierta la versión de ese mensaje de ánimo y apoyo de Torres a Carmen Zamora, porque ya se sabe que el ser humano es muy dado a tropezar más de una vez en la misma piedra. Así, vale la pena recordar que Torres tuvo asesoramiento jurídico interno -por vía de Manuel Fajardo- y externo -algún día deberá contar para qué buscó el contacto con Martín Orozco- sobre la urgencia de relevar a Santiago Negrín, pero hizo caso omiso porque le interesaba trenzar una alianza con Fernando Clavijo para un futuro Gobierno conjunto. Y ahora, siguiendo esa hoja de ruta de los despropósitos, se adelanta al pronunciamiento de los juristas del Parlamento sobre esa incompatibilidad de Zamora y la insta a mantener su candidatura.

¿Seguimos con las contradicciones? El PSOE de Torres trató de camuflar con argumentos improvisados su giro de 180 grados en materia televisiva: primero habló de la importancia de despolitizar el ente, cuando lo cierto es que se apresuró a cerrar con Clavijo un acuerdo que le garantizaba que un puesto vacante del PP pasaba a ser de los socialistas; después se parapetó en que ellos querían también unos servicios informativos cien por cien públicos, cuando era evidente que maniobraban para dejar el terreno libre a Negrín y su concurso unipersonal, ese que extiende durante ocho años el modelo actual de gestión privada; y luego se aferró a la idoneidad de la candidata, cuando no era tan difícil preguntarle por su situación exacta en Videoreport, su interés por retornar a su puesto y su presencia en la lista de personal a subrogar.

El resultado es una ocultación manifiesta que no tiene excusa y que navega a medio camino entre la burda componenda política para salvar a CC y la defensa de intereses de terceros. Del daño a la credibilidad del PSOE, mejor ni hablamos.