La arista

Torres, uno más en el régimen de CC

16/11/2017

Como casi todo en la vida lo importante son los hechos, no las palabras. Ángel Víctor Torres habla mucho, tanto que confunde a militantes, simpatizantes y votantes. Es difícil saber dónde está en este momento el PSC-PSOE en temas claves. En el barullo las palabras se confunden, se pierden en el tiempo y las aplastan los hechos, que son los que mandan, los que definen la realidad.

Palabras vacías son las que pronunció ayer en el Parlamento de Canarias la portavoz del PSOE, Dolores Corujo, con sus críticas a Santiago Negrín. Palabra vacua sobre la independencia de su partido de intereses de todo tipo, entre ellos los empresariales. Palabra sin valor real la reclamación sobre la renovación del Consejo Rector, sabiendo como saben que el 26 de abril acaban los mandatos de los que nombren, y que es a partir de esa fecha cuando se producirá la renovación de verdad.

Palabras inútiles son las reclamaciones sobre el modelo de gestión, una cortina de humo que esconde los verdaderos intereses de Ángel Víctor Torres, que no son otros que acuerdos políticos con Coalición Canaria, y de la índole de los que reprocha al PP, a Nueva Canarias y a Podemos. Torres sabe perfectamente que llegado el momento de llevar al terreno de la gestión pública los servicios informativos, imperarán esos acuerdos a los que ha llegado, que no contemplan esa posibilidad. No nos engañemos. Si de Ángel Víctor Torres depende no habrá servicios informativos públicos porque el futuro político, su imagen se han anclado a los acuerdos y a los intereses a los que se ha amarrado.

Lo que ayer escuchamos en el Parlamento son palabras que esconden otra realidad. Las palabras solo son veraces si los hechos las confirman, y el hecho es que ayer el PSC-PSOE se abstuvo a la hora de concretar sus críticas a Negrín, permitiendo su continuidad, haciendo imposible su cese y bendiciendo una gestión más que desastrosa, un atentado contra la ley que el mismo PSC-PSOE impulsó en 2015 que Negrín ha obviado de forma deliberada para cumplir con los objetivos que le marcaron los que lo colocaron ahí, y los que lo abandonaran a su suerte cuando cumpla lo pactado.

«Torres ha pactado con Clavijo y con el mundo de Coalición Canaria, ha entrado a formar parte del núcleo duro...»

La política son hechos, y los hechos de Ángel Víctor Torres desmienten sus palabras. Ha aprobado los presupuestos de Coalición Canaria y ha sostenido el poder de Clavijo en la RTVC, convertida en auténtico instrumento político a favor, fundamentalmente de ATI. Ángel Víctor Torres ha pactado con Fernando Clavijo y con el mundo de intereses de Coalición Canaria, ha entrado a formar parte del núcleo duro, del régimen que ha creado en los últimos treinta años el nacionalismo ramplón que representan pero que controlan una gran parte de la sociedad canaria a pesar de que esa sociedad no los considera en las elecciones.

Torres, como aspiraba una gran mayoría de los socialistas, tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero ha preferido la seguridad del régimen, la del poder constituido, que aventurarse a ganar las elecciones desde la oposición.

Cree el secretario general del PSOE que está engañando a CC. Que ganará las elecciones e impondrá la presidencia a los nacionalistas. No caen en el detalle que él no es Jerónimo Saavedra, ni Juan Fernando López Aguilar, sino un poco o nada carismático político grancanario que en su afán por el poder, rápido y seguro, el mismo que tienen los que lo apoyan en su partido, ha traicionado a una gran parte de sus militantes y, posiblemente, a la sociedad canaria que se merece otra cosa.

Está claro que tampoco conoce a CC y su capacidad de traición política, la falta de palabra y la mentira en la que se han instalado para sobrevivir y construir el régimen. Su partido ya lo vivió y algunos no olvidan las afrentas.