Foto de archivo del monumento El Ángel de la Paz con el que se quiso honrar al dictador Franco. / C7

La tercera vía

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

El gobierno de coalición de CC, PP y Cs en Santa Cruz de Tenerife ha anunciado su intención de restaurar el controvertido monumento dedicado a la memoria del dictador Franco que está situado en un cruce de la Avenida Francisco La Roche. La decisión no ha tardado en desatar un terremoto en las redes sociales. Normal, primero, por el lógico rechazo que muchos demócratas sentimos ante todo aquello que enaltece la memoria de un régimen ilegítimo y de su principal responsable. Y segundo, porque hay incluso un estudio de la Universidad de la Laguna que concluyó que la obra incumple la Ley de Memoria Histórica. Dado que las leyes están para cumplirlas, esta también.

Ahora bien, dicho esto, desconozco qué margen de actuación deja la aplicación de esta normativa para casos como este, si obligan a retirar la obra o a destruirla, o si, por el contrario, la ley permite una especie de tercera vía, como la que está defendiendo Macron en plena escalada prebélica entre EE UU y Rusia.

No soy partidario, por lo general, de tirar o retirar monumentos, como, por ejemplo, tampoco vería bien que se derribase el complejo del Valle de los Caídos. Por cierto, ambos tienen que ver con Juan de Ávalos, uno de los escultores más representativos de la corriente figurativa en el arte español contemporáneo.

Este tipo de obras son también parte de la historia y creo que pueden y deben mantenerse precisamente como testimonio de que ese pasado no debe repetirse. Con esa idea, una opción podría pasar por contextualizarla y explicarla mediante paneles. O bien se podría encargar una reinterpretación artística como la que ideó Manolo González para la Cruz de los Caídos en Moya. Opciones hay menos destructivas.