Suena muy extraño

Sorprende que CC arremeta contra Quevedo

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

A Coalición Canaria de Gran Canaria no le quedó otra que salir ayer al paso del revuelo montado a cuenta de las declaraciones de Ana Oramas, que ha decidido llevar al Congreso de los Diputados las tesis de la plataforma contraria al proyecto de central hidroeléctrica de Chira-Soria. Lo hizo CC justo en vísperas de su congreso, en el que Pablo Rodríguez será elegido para, según anuncia, renovar la formación y aspirar a ocupar todo el espacio nacionalista en la isla.

Pero creo que si de verdad Rodríguez, María Fernández y el resto quieren que ese empeño sea realidad, tendrán que hacer mucho más que 'matizar' las palabras de Ana Oramas. Para empezar, podrían explicarle que el partido existe en la isla, de manera que se agradece el súbito interés de Oramas por Gran Canaria, pero resulta que fue elegida por Santa Cruz de Tenerife. Otra cosa es que su interés estribe precisamente en garantizar que Gran Canaria no tome la delantera en materia de renovables o que no se perjudique algún negocio energético anclado en el consumo de carburantes altamente contaminantes. En su comunicado, CC de Gran Canaria recuerda que siempre apoyó Chira-Soria pero centra el tiro en el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, del que sabemos que salió a hablar porque Oramas se metió en un jardín que no era el suyo. ¿O acaso CC quiere un Cabildo mudo ante una injerencia política?

Pero más sorprendente resulta que el final del comunicado de CC sea para echar en cara a Pedro Quevedo, parlamentario por la provincia de Las Palmas, su silencio sobre Chira-Soria. Digo que sorprende porque CC y NC fueron juntos en las urnas al Congreso y resulta que María Fernández es quien teóricamente debe tomar el relevo de Quevedo cuando se cumpla el acuerdo de alternancia suscrito entre ambas formaciones. Así las cosas, me pregunto si es que Fernández, Pablo Rodríguez y compañía han olvidado esto último o están jugando a provocar un cisma con NC para que el compromiso de alternancia no se cumpla. Claro que si eso ocurriera, habría que ver los efectos en otras plazas, como el Ayuntamiento de Telde, donde también conviven las dos versiones del nacionalismo.

Como verán, suena todo muy extraño. Oramas es una diputada experimentada y no da puntada sin hilo, de manera que su sobrevenido interés ambiental por Gran Canaria no parece que sea un brote de ecologismo desaforado. Y la 'nueva' CC solo podrá serlo si marca distancias con sus colegas de Tenerife.