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¿Llegará la crisis en 2024? o tampoco
A cara descubierta

¿Llegará la crisis en 2024? o tampoco

2023 se cierra con unos datos económicos positivos y tumban las previsiones de los que anticipaban una crisis. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 4 de enero 2024, 23:29

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El año 2023 va a cerrar con cifras positivas en términos económicos y en diversos parámetros tanto de la macro como de la microeconomía: empleo, consumo, ventas, matriculaciones, PIB... Indicadores todos ellos que vienen a poner en evidencia que la economía española y canaria está muy viva y que aquellos que alertaron de que se avecinaba una crisis estaban equivocados. Aunque a simple vista, la lectura expuesta anteriormente, parece certera no creo que ninguna de las dos afirmaciones sean tan ciertas.

Empezando por el principio, la economía hoy se mueve gracias a un sector turístico que, por el momento, no se ha visto afectado ni por la subida de los precios ni de los tipos de interés. Los expertos se amparan en que aún podría quedar algo de colchón de la covid y en el cambio de hábitos y prioridades tras la pandemia para justificar un gasto que se escapa a toda teoría económica, sobre todo si tenemos en cuenta la situación en las economías de los principales mercados emisores de turistas: Reino Unido y Alemania -ambos al borde de la recesión-, y que no está haciendo mella (por ahora) en sus habitantes.

Para seguir, aunque el mercado laboral esté hoy en máximos de ocupación, no nos engañemos, muchos de esos trabajadores no ganan un sueldo digno para llegar a final de mes debido a que las horas que trabajan se han reducido. Es decir, hemos asistido a un reparto de los puestos de trabajo que da sensación de bonanza sin que sea tal. Además, en los últimos meses hemos asistido a una desaceleración en el ritmo de la creación de empleo que tiene pinta de que seguirá en 2024, si citar otros tantas ineficiencias de un mercado laboral donde hay un paro que supera el 15% y sin embargo, no se encuentran trabajadores.

Y por último, no podemos olvidar la respiración asistida que hemos tenido desde la covid y el cheque en blanco dado por Europa en los últimos tres años, en los que España solo tenía que poner los ceros que quisiera. Eso se acabó. Volvemos a las reglas de gasto y a un ajuste de déficit y deuda que va a requerir sacrificios, por mucho que el Gobierno de España no lo reconozca.

Con todo esto y mucho más -no hemos mencionado la incertidumbre, los conflictos bélicos y su impacto en los costes, la inflación, el reto de la descarbonización, los procesos electorales que se plantean este año, la polarizacion en este país...- se pone en evidencia que vivimos una realidad construida sobre una especie de castillo de naipes que, antes o después, se desmoronará. No fue en 2023 pero ¿tocará en 2024? Quedan doce meses por delante para adivinarlo.

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