Senador autonómico

Se debatió salvar núcleos costeros... y faltó Clavijo a la votación

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

En el Senado existen los parlamentarios electos de forma directa cada vez que hay elecciones generales y los senadores que son designados por obra y gracia de los parlamentos autonómicos. Es una fórmula que seguramente los padres de la Constitución 'copiaron' de otros países y que está anclada en el concepto de cámara territorial que tiene el Senado.

Tras cuarenta años de democracia y de monarquía parlamentaria, la realidad es bastante diferente. Esto es, esos parlamentarios autonómicos acaban siendo representantes de sus respectivos partidos, que votan casi siempre lo que ordena el jefe de filas y a los que les sale gratis si lo que hacen o dejan de hacer tiene efectos incluso perjudiciales para la mayoría de sus teóricos paisanos. Como también les sale gratis si hacen dejación de sus funciones.

En los anales de nuestra pequeña historia autonómica -40 años también- queda el caso, por ejemplo, de Miguel Zerolo, al que se regaló la condición de senador para garantizarle que sus cuitas judiciales fuesen examinadas por el Supremo y que ni así se libró de la condena. Y mientras fue senador, casi no se le vio por esa asamblea legislativa.Pero no hay que remontarse tanto en el tiempo. Ayer se debatió en el Senado cómo hacer compatible la normativa de costas con la pervivencia de determinados núcleos habitados en el litoral, una cuestión muy sensible para Canarias. El Partido Popular, con el senador autonómico Asier Antona al frente en esta materia, planteó una fórmula para garantizar la continuación de esos enclaves habitados hace décadas, acogiéndose para ello a la figura de conjunto urbano costero de tipología tradicional. Y cuando llegó la votación, no estaba el senador autonómico Fernando Clavijo, de Coalición Canaria. Debe ser que entendió que en las islas no había núcleos costeros que salvar de la retroexcavadora, o a lo mejor andaba echándose un cortado con Vox para acercar posiciones de cara a la suma de escaños en 2023, ya sea en las generales o en las autonómicas y locales. Al margen de que seguramente tenía otros menesteres muy importantes que atender, no está de más recordar que, al ser elegido senador autonómico, consiguió recuperar el aforamiento para que también sus cuitas judiciales pasen al Supremo, que ya le archivó el caso Grúas.

Ah, por cierto, la propuesta que defendió Antona salió derrotada por pocos votos de diferencia. Lo digo por si alguien sufre la llegada de la excavadora, que le pregunte a Clavijo.