Saludos y poco más

Sánchez tiene margen reducido para llegar a acuerdos con el PP; Feijóo, lo mismo

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Esta semana se vieron Manuel Domínguez y Ángel Víctor Torres. Un día después se reunieron Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. No son reuniones comparables, pero sí que hay bastantes similitudes: llegan a sus respectivos cargos el presidente regional y el nacional del Partido Popular y sin mayor dilación son recibidos por los jefes de los respectivos ejecutivos, que son a su vez líderes orgánicos del PSOE en el ámbito canario y en el federal. Y en ambas ocasiones el planteamiento de las dos partes es el mismo: mostrar que hay voluntad de diálogo... a sabiendas de que el margen para los acuerdos es limitado.

Núñez Feijóo entró por la puerta de La Moncloa con un paquete de medidas en materia económica y lo recibió Pedro Sánchez, cuyas soluciones en esa materia ante el impacto de la guerra en Ucrania están expuestas en lo aprobado en Consejo de Ministros y defendido por el propio Sánchez en el Congreso. Ahí, por tanto, la capacidad de entendimiento se frustró en el minuto uno. En cuanto al diálogo en torno a la renovación del Consejo General del Poder Judicial, en teoría se trata de reactivar el principio de acuerdo que habían alcanzado en su día el ministro Bolaños y el entonces segundo del PP, Teodoro García Egea. Quitado este último del tablero de ajedrez, ahora tocaría empezar de nuevo, para lo que corresponde, de entrada, chequear que los nombres propuestos por García Egea son del agrado de Núñez Feijóo.

Lo cierto es que Sánchez tiene margen reducido para llegar a acuerdos con el PP porque sabe que eso incomoda mucho a Podemos, su socio en el Gobierno, como también sienta mal a sus aliados parlamentarios, los mismos que ayudaron a hacerlo presidente y que, aunque sea a regañadientes, aprueban sus propuestas en las Cortes.

Pero es que al PP le ocurre casi otro tanto: si dialoga y pacta en exceso con Sánchez, corre el riesgo de que Vox siga engordando en los estudios demoscópicos, de manera que crezca aún más en intención de voto a base de canalizar el descontento de quienes desean sacar a Sánchez y a Podemos del poder sin contemplaciones. Núñez Feijóo da teóricamente un perfil centrista y moderado pero en una España muy polarizada, donde el Congreso parece el campo de una batalla de trincheras en la Primera Guerra Mundial, la templanza puede cotizar a la baja.

Por todo ello, los saludos de ayer en La Moncloa están muy bien pero confiar en grandes acuerdos puede ser engañarse al solitario.