El Salto de Chira: la oportunidad local

En Canarias hay empresas que pueden intervenir y saben hacerlo

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Tras muchos avatares y años de espera por idas, venidas, cambios de proyecto, modificaciones, exposición pública y esa burocracia que tan bien retrató Mariano José de Larra con aquello de «vuelva usted mañana», el Salto de Chira ha empezado a caminar. Una vez materializada la puesta en escena de la inauguración 'oficial', llega el momento del pico, la pala, la excavadora y la ingeniería, pues hablamos de una obra colosal.

Sobre las bondades para la isla de Gran Canaria, poco queda que añadir a lo ya dicho: por si faltaba algo para redondear el proyecto, se mejoró al garantizar agua de riego a zonas de cumbres y medianías, lo que supone un hito en la condición de obra de interés social. A eso añadamos lo sabido: un paso clave en la lucha contra las emisiones contaminantes, colocando a Gran Canaria en la vanguardia. De hecho, no hay más que seguir el rastro de lo que sucede en Tenerife, donde ya están a ver cómo se las ingenian para proyectar su particular Salto de Chira...

Las obras se ejecutarán con una vigilancia ambiental extrema para conseguir que el proyecto tenga el menor impacto posible, garantizando la restauración del paisaje y la supervivencia de la flora y fauna en el lugar donde se van a realizar los trabajos. A la vista de la dimensión del proyecto de Red Eléctrica de España sea realidad, desde el Cabildo de Gran Canaria, el Servicio Canario de Empleo y la Asociación de Empresarios de la Construcción se ha dado un paso importante con la formación de trabajadores para estar a la altura de este desafío, pues se precisan trabajos de gran especialización. Queda, por tanto, que se despeje la incógnita de qué empresas realizarán los trabajos y no es un secreto que, ante la magnitud del proyecto, se han interesado por el mismo contratistas de aquí, de allá y de más allá. Pero en esto sucede como en el fútbol: los goles no siempre los meten las estrellas foráneas, pues muchas veces en los equipos de cantera hay talento, capacidad e incluso músculo de sobra. Solo es cuestión de tenerlo presente y de asumir que el Salto de Chira puede cuadrar el círculo de sus virtudes si contribuye de verdad a reforzar el tejido empresarial y laboral isleño.

En Canarias hay empresas que pueden intervenir y saben hacerlo, la obra se ha licitado en partes según la especialidad y en trabajos civiles existe esa cantera de compañías canarias que llevan décadas demostrando que saben operar sobre el terreno con calidad. Recordarlo no está de más.