Reír para no llorar

Lo de Turismo y el hombre de Curbelo vale para un guion de 'Aquí no hay quien viva'

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Hacía tiempo que no me tropezaba con una historia tan disparatada, de esas que provocan una carcajada si no fuera porque estamos hablando de algo absolutamente real, con protagonistas que cobran del erario público y que, además, aumentan la factura con gastos sobradamente innecesarios. Se resume en lo siguiente: la Consejería de Turismo del Gobierno canario tiene a un director general, competente en Infraestructuras Turísticas, que se ha instalado por su cuenta, programa actos para competir con la titular del departamento autonómico y, además, eleva el gasto mediático con su particular gabinete de prensa. Y la Consejería, cansada de zancadillas y desplantes, lo hace público. A todo esto, ayer hubo reunión del Consejo de Gobierno y el hombre sigue a fecha de hoy en el cargo.

Como argumento para un episodio de 'Aquí no hay quien viva' creo que viene perfecto; como ejemplo de lo que debe ser un Gobierno, desde luego que no.

La cosa es todavía más estrambótica si tenemos en cuenta que el director general y la consejera están ahí por designio del mismo dirigente: Casimiro Curbelo. En el reparto del Pacto de las Flores, el líder de la Agrupación Socialista Gomera se quedó con el área de Turismo, Visocan y Puertos Canarios. En Turismo en teoría no había problemas porque todos los cargos contaban con su visto bueno pero ya empezó a chirriar el nombramiento de una viceconsejera que venía de Ciudadanos. En Visocan los desencuentros con el resto de Obras Públicas y con otros departamentos autonómicos han sido múltiples y en Puertos Canarios, tres cuartos de lo mismo. Sucede, además, que el director de Infraestructuras Turísticas y el de Puertos han hecho piña y ambos se ponen de acuerdo para 'hacerle la Pascua' a Yaiza Castilla y su equipo. ¿Cómo se explica? Pues posiblemente por lo que es un secreto a voces: Curbelo no lleva bien que la consejera tenga criterio propio y haya conseguido el reconocimiento de propios y extraños por su trabajo.

Dicho lo anterior, estoy convencido de que Curbelo habría destituido ipso facto a un cargo intermedio del Cabildo gomero si se hubiese atrevido a gobernarse por su cuenta y montar su propio aparato para llevarle la contra. Como también recuerdo que hace bien poco Ángel Víctor Torres forzó un relevo en la Dirección General de Ganadería sin mayores contemplaciones. Pero está claro que mover a un peón de Curbelo es algo extremadamente arriesgado.Pues nada: esto es lo que hay. Reiremos para no llorar...