Quiero correr, pero no puedo

«Huyo de lo políticamente correcto, pero hay situaciones a día de hoy que se pueden evitar»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Ya saben que huyo de lo políticamente correcto y esa teoría del sota, caballo y rey está ya muy manida, y es cuestión de adaptarse a los nuevos tiempos e innovar. Desde hace años y con la intención de poner en valor el papel de la mujer, pero con el gran objetivo de luchar contra el cáncer de mama, se creó la Carrera de la Mujer que ha viajado por distintas ciudades de la Península y que el pasado fin de semana llegó por primera vez a Gran Canaria.

Esa marea rosa, que ha inundado nuestro país, por una lucha en la que están inmersas miles de mujeres se desvía del camino, a mi modo de ver, cuando excluyen a los hombres a su participación. Tal y como indica el reglamento de esta carrera la «participación es exclusiva para mujeres. Podrán tomar parte en esta prueba todas aquellas mujeres mayores de 10 años que lo deseen, siempre y cuando estén correctamente inscritas, tanto en tiempo como en forma». En la lucha de la mujer contra el cáncer de mama hay también a su lado miles de hombres -maridos, hermanos, padres, abuelos- que sufren en silencio el peregrinar y el largo camino de su ser querido.

Yo quería correr el domingo y pagar mi inscripción, y así contribuir a la causa, pero al ser hombre no pude. ¿Ustedes se imaginan si a alguien se le ocurre organizar la Carrera del Hombre, excluyendo a la mujer? En este tipo de pruebas deportivas no se pueden mezclar conceptos, ni confundir la velocidad con el tocino. La Carrera de la Mujer es sinónimo de lucha y con cada inscripción se colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer y, además, al apuntarse existía la opción para que ese donativo fuese destinado a la Asociación Canaria del Cáncer de Mama y Ginecológico.

A ambas asociaciones lo que les interesa es el mayor número de participantes posibles. El deporte femenino está en auge, pero la exclusión hoy en día no es buena consejera. El estreno en Las Palmas de Gran Canaria se solventó con un gran apoyo de las instituciones, pero con la participación más baja -1.366 inscritas- de todas las pruebas que se han realizado este año en España: Madrid (21.501), Valencia (4.318), Gijón (2.340) y Vitoria (1.756). Esa marea rosa se trasladará ahora a La Coruña, Sevilla, Zaragoza y Barcelona, respectivamente.

Todas y todos tienen cabida en una lucha que necesita el máximo apoyo posible. Me gustaría contribuir a la causa en la próxima edición. Los que puedan cambiar esto, les invito a la reflexión.