Sí quiero

Quien consigue que el amor dure para siempre es muy afortunado, y probablemente no sea consciente de la suerte que tiene

Luis M. López
LUIS M. LÓPEZ Las Palmas de Gran Canaria

Qué bonito es el amor cuando alguien está enamorado. Su rostro y su actitud cambian por completo. Todo es felicidad, y se nota en esa sonrisa abobada. Los que tienen la suerte de conseguirlo (porque no es fácil) se sienten como estrellas de Hollywood y parece que los focos apuntan solo a la pareja. Su mundo parece una película de Disney, donde todo es bonito y nada puede salir mal. Nada del exterior importa.

Dos almas se funden en una sola. Eso es lo bonito, compartir y vivir infinitas aventuras juntos. Ya no hay un «tú», y ya no hay un «yo», ahora hay un «nosotros». Una nueva etapa repleta de nuevos retos. Una etapa, nada fácil, en la que hay que saber escuchar, ceder cuando algo no puede ser como uno quiere, y respetarse.

Cuando cupido te alcanza con su flecha pueden pasar dos cosas: que el amor empiece y se marchite con el tiempo, o que dure para siempre. Hoy en día, debido al ritmo de vida que llevamos y a lo personalistas que nos estamos volviendo, lo segundo es más difícil. Pero existe.

Existen personas que están destinadas a vivir «hasta que la muerte los separe», demostrando así que esto no es un cliché de la Iglesia. ¡Y esto es maravilloso!

Quien consigue que el amor dure para siempre es muy afortunado, y probablemente no sea consciente de la suerte que tiene. Y además, si a su alrededor tiene personas que le quieren y le apoyan en todo lo que hace pues lo será elevado al infinito.

Llegados a este punto, si me lo permite, quiero desear muchísima suerte a esas dos personas que empiezan una nueva etapa juntos (ustedes saben quienes son). Muchísimas felicidades por seguir compartiendo la vida. Espero, y deseo de corazón que tengan un futuro próspero, porque son personas increíbles y se lo merecen. ¡Les quiero!