La política de los ochomiles

Darias puede obrar el milagro de calmar las aguas

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Los alpinistas arriesgados coleccionan ochomiles; Carolina Darias colecciona cargos públicos. Ha sido concejala, consejera cabildicia, subdelegada del Gobierno, delegada, diputada y presidenta del Parlamento, consejera autonómica, y hoy anotará un segundo ministerio en su currículo. Casi nada. A este paso le queda un puesto en la Comisión Europea, una embajada, integrante del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y tertuliana en 'Sálvame Deluxe'...

Desde que se filtró su nombre como relevo de Salvador Illa en Sanidad, se sucedieron las interpretaciones. Los que la aprecian se inclinaban por un reconocimiento a su eficacia y su talante dialogante; los que, sobre todo, desean que Pedro Sánchez salga de La Moncloa sostenían que el nacionalismo catalán había logrado finalmente sacarla de Política Territorial, donde habían tropezado con su sentido de Estado y su defensa de un equilibrio autonómico. Y después estaban los más equilibrados, que se quedaban sobre todo con que Darias, si se confirmaba el cambio de cartera, se blindaba de cara a esa gran remodelación ministerial que teóricamente tendrá lugar después de las elecciones catalanas.

Personalmente me quedo con que en Moncloa tienen claro que al frente de Sanidad tiene que estar alguien que consiga tender puentes con las autonomías, los partidos de la oposición, los profesionales sanitarios y, ya puestos, hasta con los medios de comunicación con sede en Madrid. Claro que todo eso es como dos ochomiles juntos pero ya se sabe del oficio de Darias para sentarse con unos y con otros, tomarse un café, conversar, encontrar puntos de consenso y a partir de ahí dejar las cuitas.

No faltaban ayer mismo algunos tertulianos que apuntaban que era el momento para colocar al frente de Sanidad a un profesional de la medicina. Claro que son los mismos que exaltan la gestión de Margarita Robles en Defensa y no hay constancia de que la señora hiciera la mili, de manera que hipocresías, las justas. También Fernando Simón viene del mundo de la medicina y ya vemos cómo lo ponen sus compañeros de profesión y no hablemos de la prensa algunas cadenas de televisión, que lo crucifican un día sí y otro también.

En ese ambiente tan revuelto, Darias puede obrar el milagro de calmar las aguas y convertir lo que hoy es marejada en calma chicha. Es lo que hace falta con la vacunación en marcha y el virus todavía multiplicando contagios y defunciones. Si eso es lo que desea Sánchez, Darias es la ideal.