Lunes en África

Poder desatascador

28/05/2018

Con sentencia y sin sentencia, los partidos políticos estaban ya con todo preparado para aventar las llamas de las elecciones. El caso Gürtel, con su collar de condenas, sólo acelera el proceso; acaba de abrir una puerta que no se volverá a cerrar. Los españoles ya tienen entretenimiento hasta más allá del próximo Mundial. En esa carrera, el último responsable va a ser usted, aunque prefiera hacerse el despistado.

La resolución judicial canaliza la erupción de intenciones de todas las organizaciones políticas. Señala un blanco definido, con ese olor a tierra quemada que en sus años de gobierno acumula el PP, y facilita la difusión de emociones propias de incendios y derrotas. La urgencia de los agitadores sugiere que ya no queda nada más que limpiar, y apelan al poder desatascador de las urnas. Felices en el charco de las turbulencias.

Sin embargo, la corrupción se mueve. Como fenómeno social, acumula un historial poderoso más allá de siglas y nombres. Y como combustible político, mantiene intacta su capacidad de acelerar lo que le interesa y de frenar lo que le molesta. Los partidos tienen aún pendiente (sin prisas) la aclaración de sus resortes financieros. Visto está que se pueden sortear todos los controles, en todos los colores. El desafecto que producen sus conductas es proporcional a la derivación de sus responsabilidades hacia los peatones.

La decadencia de Europa, las crecientes soflamas supremacistas, la ausencia de alternativas creíbles nacen de esta dinámica de apariencias, de los silencios que dan ventaja a los promotores de mentiras. Y no ayudan, aunque lo justifiquen en sus pantallas, la ostentación y los gestos de opulencia de los líderes prefabricados. Por muchas votaciones que convoquen.