Café para todos

Podemos y el fango

12/09/2018
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El presidente Clavijo le pidió el otro día a los miembros de Podemos en el Parlamento canario que dejaran de «enfangar» la política canaria, en relación al ya célebre caso grúas. Es una petición un tanto utópica, teniendo en cuenta que Podemos es un partido que nace del fango, por lo que lo anormal sería que no intentara ensuciar todo lo que se le ponga por delante.

Han llenado de barro todas las instituciones donde están presentes. Con el caos por bandera, y con puñaladas internas como menú diario, este pseudo partido es feliz ahí abajo, haciendo ruido, destrozando mucho y aportando nada. Si hacemos un recorrido por su breve historia, comprobamos como lo que al principio fue un soplo de aire fresco a un panorama político necesitado, con el paso del tiempo se evidencia que gobernar es un término que se les queda muy grande. Sus alianzas sospechosas con partidos separatistas en Cataluña, afines a los etarras en el País Vasco y a numerosas agrupaciones de extrema izquierda, han espantado a muchos de los que un día creyeron que eran la solución a todos los problemas, escondido bajo un paraguas de aparente intelectualidad que no deja de ser una fachada de cartón para tapar el extremismo que los mueve.

En Canarias, como no podía ser de otra manera, la situación es igual de pobre. Independentistas, comunistas de toda la vida e iluminados en general, conforman un equipo cuya principal misión es «enfangar» todo lo que puedan en el menor tiempo posible.

Mientras que PSOE, PP y NC demostraron respeto ante un proceso judicial que está abierto como el del caso grúas, la portavoz de Podemos en Canarias, Noemí Santana, cuya principal aportación a la política regional ha sido hacerse pasar por ‘kelly’ para conocer sus problemas, eso sí, rodeada de cámaras, no vaya a ser que fuera a hacer camas para nada, se refiere a Clavijo como un delincuente común.

Mientras, en Madrid, cuando todos los partidos celebraban la aprobación del REF canario, sin duda beneficioso para Canarias, la otra lideresa suprema podemita, Meri Pita, lloraba por los pasillos ante el éxito. Tenemos al enemigo en casa.