La arista

¿Nuevas elecciones generales?

09/06/2019

Pedro Sánchez tiene posibilidades de ser investido presidente, pero sigue en manos del independentismo. Por lo pronto que los tres diputados independentistas suspendidos no renuncien a sus actas de diputados favorece la investidura en segunda vuelta si no hay mayoría en la primera, pero ese mismo hecho es el eje para que no sea posible y la legislatura siga en manos del independentismo catalán. Si en el último minuto los suspendidos renuncian a sus actas y corren las listas, la mayoría volverá a manos de los catalanes y el chantaje está servido.

A este hecho se une otro no menos trascendente. El juicio del procés ha concluido y la sentencia, con toda seguridad condenatoria al margen de flecos penales, podría publicarse a mediados de julio. Los efectos de este fallo judicial del Tribunal Supremo es incalculable para el PSOE. El independentismo radicalizará sus posiciones. Las presiones sobre el Gobierno de Sánchez serán insoportables. Pedirán un indulto que no podrá conceder. Se generará una crisis política en Cataluña que, con toda probabilidad, conducirá a un adelanto electoral en esa comunidad.

Una situación que pondrá al presidente del Gobierno en una tesitura muy dura con una mayoría parlamentaria minoritaria e imprevisible que no ayudará a la estabilidad que busca el PSOE para estos próximos cuatro años.

«No lo descartemos. En la hoja de ruta del PSOE está una posible convocatoria de elecciones en un escenario que sólo beneficia a Sánchez»
Sánchez se ha tomado con mucha calma su investidura. Y seguirá mareando la perdiz en las próximas semanas. Ha dejado que primero se negocien los ayuntamientos y gobiernos autónomos, con la orden ejecutiva de recabar el mayor poder territorial posible, incluso en contra de los que podrían votar favorablemente su investidura. A pesar de que mañana comienza la ronda de negociaciones del PSOE con el resto de fuerzas políticas, en las dos últimas semanas no han existido contactos previos y en la mesa del presidente reposan «otros escenarios», como dijo la propia ministra portavoz, Isabel Celaá, en referencia directa a la posibilidad de ir a una nuevas elecciones generales.

Un escenario nada descartable ante las dificultades para la investidura, la precariedad del Gobierno en caso de prosperar en minoría y el escenario independentista que se avecina. Sánchez negociará en el teatrillo político, y es posible que lo haga para hacer fracasar su investidura y poder poner en manos de los españoles el futuro y obtener un mejor y más cómodo resultado aprovechando la ola. Todo le favorece. La derecha, dividida en tres facciones y arrastrando la crisis del fracaso electoral está en horas bajas. El PP, a pesar de recuperar seis puntos en las elecciones locales, mantiene una crisis larvada de liderazgo y contenidos ideológicos. Ciudadanos, con sus pactos a un lado y otro, defraudará a parte de su electorado, y Vox sólo ha sido una expectativa que se ha desinflado rápidamente en las locales.

Por la izquierda Sánchez no lo puede tener mejor. Podemos ha entrado en barrena. La masiva pérdida de electores ha debilitado a Pablo Iglesias, ahora muy cuestionado en la organización. Su única salvación es entrar en el Gobierno de Sánchez para desde el poder reactivar su liderazgo, algo que el PSOE rechaza de plano por lógica política aplastante. Podemos no tiene la fuerza necesaria para hacer presidente a Sánchez y sigue siendo uno de los graneros de votos del PSOE que hay que desarticular.

No lo descartemos. En la hoja de ruta del PSOE está una posible convocatoria de elecciones en un escenario que sólo beneficia a Sánchez y que le pude llevar a una mayoría mucho más cómoda para gobernar y para dar estabilidad a España.