Un martes cualquiera

No me toques el belén

03/12/2019
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Si pensabas que con la llegada de la Navidad la crispación se reduciría, la confraternización emergería y los bandos -izquierda-derecha, catalanes-españoles-, que hoy se miden por cualquier tontería, firmarían una tregua para celebrar estas fiestas en armonía, que equivocado estabas mi iluso amigo. Desde que en 2016 Cayetana Álvarez de Toledo exclamase vía Twitter su ya célebre «no te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás», a la por entonces alcaldesa de Madrid por la moderna indumentaria que portaba Gaspar en su camino al portal en el nacimiento que se representaba en la capital, el belén también se ha convertido en objeto de debate y motivo de ataque, como si tuviéramos poco. Esta proyección católica en la vía pública de nuestro estado aconfesional tiene que seguir unos exigentes patrones tradicionales a riesgo de que la derechita casposa se lleve las manos a la cabeza.

«Esta proyección católica en la vía pública de nuestro estado aconfesional tiene que seguir unos exigentes patrones tradicionales a riesgo de que la derecha casposa se lleve las manos a la cabeza»

Y si se le envuelve en una gran bandera de España, aunque no venga a cuento, pues mejor aún. Toda excusa es buena para sacar a relucir el patriotismo nacional y, de paso, atacar a los que «tratan de gobernar con separatistas, independentista y herederos de ETA», como soltó Almeida este sábado, aquel que no duda en darle poder con tal de gobernar a un partido que niega la violencia de género como Vox. «Parece mentira que en España haya gente que se escandalice por poner una bandera y no por ese trastero», escupió el alcalde de Madrid refiriéndose al belén de Barcelona. A ver quién es el guapo que le explica a esa cabeza tan poco susceptible de ideas innovadoras que el belenismo es una forma de arte y, como cualquier expresión artística, se manifiesta con diferentes estilos. El líder del PP en la capital verá a la escenógrama Paula Bosch como un demonio que busca romper con los valores tradicionales bajo la connivencia de la pijiprogre Ada Colau.

Menos mal que de este frenesí nos vemos liberados en la isla, y si no que se lo pregunten al bueno de Pepe Sánchez, que a sus 85 años inaugurará el jueves la 52ª edición de su belén canario en la Plaza de San Gregorio con el que rendirá tributo al archipiélago. Su nacimiento no será objeto de polémica. A no ser que Vox, en su cruzada contra las autonomías, considere que tanto homenaje a Canarias también sea un atentado contra el estado español.