OPINIÓN

Negrín y los falsos directos

22/01/2018
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No se debe disimular o aparentar lo que no es. Sobre todo, si se trata de la televisión pública. Una de las cosas que deja como herencia Santiago Negrín son los falsos directos. Y es que con frecuencia el Telenoticias despliega piezas informativas dándole cobertura de una supuesta conexión en directo que no es real. El presentador da la bienvenida al que supuestamente se encuentra en el lugar, este desarrolla la noticia y encima, para colmo, en ocasiones, el que está presentando en el estudio lo vuelve a despedir dándole las gracias y las buenas tardes. Es decir, se ofrece al espectador un pretendido producto de inmediatez que no es así. La pieza ha sido grabada y ya en el sitio de la noticia hace mucho que no queda nadie. Por lo que los directos reales son pocos y son solo los que encima del rótulo la pastilla pone «directo». Además, estos falsos directos (los más) que son norma y no algo puntual mancillan los que son reales (los menos). Una falsedad fruto de las formas que ni Radio Televisión Canaria (RTVC) ni la ciudadanía merecen.

«Es, a todas luces, una pésima práctica. Y sucede, nada más y nada menos, que en los servicios informativos de la televisión pública. ¿Qué más motivos necesitan aquellos que no se sumaron a la destitución de Negrín en vía parlamentaria?»

Esto es degradar la rigurosidad, abonar la posverdad y atentar contra el periodismo. Ocurre desde hace más de un año. Solo si es un directo de verdad, de la buena, puedes darle tratamiento de tal a la pieza informativa. La culpa no es de los periodistas que trabajan en RTVC ni tampoco de los presentadores sino de los que tienen mando en plaza. Por supuesto, cómo se va a corregir si Negrín va por libre y desdeña al Consejo Rector. A lo que hay que añadirle que aún RTVC no cuenta con un Consejo de Informativos. Por cierto, ¿fomenta Negrín el uso de los falsos directos ante sus alumnos en la universidad privada en la que da clases?

Esto es engañar. Esto es manipular. Es, a todas luces, una pésima práctica. Y sucede, nada más y nada menos, que en los servicios informativos de la televisión pública. ¿Qué más motivos necesitan aquellos que no se sumaron a la destitución de Negrín en vía parlamentaria? Asombra cómo puede permitirse que se siga deshonrando a RTVC, al periodismo y a la sociedad a la que el ente se debe; porque, no olvidemos, se sufraga con los impuestos de todos. Se ha desaprovechado un periodo muy valioso por el que pudo afianzarse la independencia de RTVC. Pero Negrín sigue. Algunos han reaccionado en el Parlamento, otros no. Y aquí tenemos una prueba más de por qué procedía destituir a Negrín: los falsos directos o, dicho de otra manera, cómo adulterar desde los servicios informativos públicos.