Psicografías

Motivaciones

28/09/2019

Hace unos días me preguntaban por las razones de mi motivación cuando escribo. Estuve en silencio unos segundos pensando la respuesta. Respondí que la propia vida era la motivación diaria ante cualquier empeño que uno emprenda, lo efímero de la existencia, la carencia de respuesta y el milagro que acontece cuando menos lo esperas. Realmente creo que es la vida la que escribe, y que nosotros solo transcribimos lo que alcanzamos a entender cuando nos asomamos al otro lado del espejo, más allá de lo que vemos, donde no se sabe nada hasta que no trazas una palabra que alumbre en medio de esa oscuridad que aparece cuando cerramos los ojos.

Creo que la motivación tiene mucho que ver con la voluntad y con la intención de hacer aquello que nos alegre la existencia. También es una manera de devolverle a la vida la suerte de respirar, pensar y conocer palabras que nos permitan expresar lo que sentimos o lo que soñamos. Todo es noche antes de que escribamos, como cuando amanece, y nunca sabes qué es lo que te terminará deparando un texto o un nuevo día. El juego es parecido, y de la actitud que elijas en cada una de las partidas dependerá muchas veces el resultado. Si escribes como si no hubiera mañana, y si vives sin pensar que tendrás muchas horas o muchos años por delante, no dejarás que se aproxime lo baldío y lo que no enaltezca cada segundo de tu existencia, y rechazarás lo que no es vivaz y lo que no brille. Ni siquiera nosotros podemos llegar a conocer el truco que esconde la magia: extendemos las manos y confiamos en que siempre aparezca ese conejo inesperado en la chistera de un folio en blanco, la frase que dé sentido a una mañana.

Solo hace falta pensar en esa suerte de poder decidir el orden las palabras y nuestros argumentos para que desaparezca de inmediato la indolencia o la carencia de ideas. Da lo mismo que luego ese texto no llegue a ninguna parte, aunque sí es verdad que la vida me ha enseñado que aquello que merece la pena, a veces de la forma más milagrosa e inverosímil que uno pueda imaginar, acaba encontrando el camino, como en la vida diaria, cuando pensamos que ya no habrá más horizontes o que se nos vienen encima todas las desgracias. No tuve tiempo de explicar todo esto cuando me preguntaron por las razones de la motivación. También olvidé la razón principal de todo ese empeño. Buscamos la belleza y el poder entender un poco más nuestra existencia, así como contribuir a mejorar lo que encontramos desde el esfuerzo y desde el aprendizaje de los que llegaron antes que nosotros y nos dejaron escritos libros que han dado sentido a muchas horas de nuestra vida. Vivir es escribir y escribir es una manera de estar vivos, o de soñar sin darnos cuenta de que todo es un juego de palabras que se terminan colocando, cuando uno menos lo espera, en su lugar correspondiente.