Lunes en África

Meritorios sin deudas

29/10/2018

Para conseguir que una persona sea declarada dependiente, en Canarias hacen falta seis informes, al menos otras tantas visitas de técnicos expertos en el asunto, poner de acuerdo a tres administraciones distintas y rellenar como mínimo ocho impresos. Y esperar, esperar mucho. Por las visitas, por los informes, por los papeles. Y al final, esperar a que haya una plaza libre. Un eufemismo, porque es esperar a que alguien se muera para ocupar la vacante.

Casi 13.000 personas llevan años esperando a que les llegue el turno para que se inicie el estudio de su caso. Y son otras 10.000 a las que ya les han reconocido el estado, pero aún no tienen ayuda de ningún tipo, cifras relativas porque también hay trabajo para los sepultureros.

La norma de este sistema novedoso está en vigor desde 2007, antes de que llegara la crisis que ya pasó. La consejera del ramo dijo el otro día que durante una década no se hizo nada, por lo que el lastre será difícil de soltar. Lo adorna con lo difícil que fue cruzar el desierto sin recursos, cuando llegaron los recortes y todo el esfuerzo se dedicó a ahorrar para no caer en la tentación de la deuda. Ahora estamos así, con 600 millones de euros en los bancos y una población sometida al afán de los meritorios. Sin deudas, pero más pobres. Cautiva lucidez.

La bolsa no va a parar de crecer. En la próxima década, la población mayor de 65 años aumentará en torno al 50%, y con ella, se disparará el número de aspirantes a estas prestaciones, públicas pero escasas. ¿Va a crecer al mismo ritmo la capacidad de respuesta de las instituciones públicas? Nadie lo dice en alto, pero la respuesta es simple. No.

Ahora el Parlamento acaba de reprobar todo esto, pero qué más da. En Canarias, el nacionalismo es feliz en la dependencia.