Lunes en África

Máscara digital

11/03/2019

Lo mejor del carnaval empieza ahora. Todo lo que usted almacena en su entorno digital o en sus redes sociales servirá. Los partidos políticos se van a disfrazar con los datos que usted les presta. Sacarán su retrato a paseo, y al muñeco que se proyecta en su teléfono móvil lo van a convencer de su infinita ignorancia en próximas semanas. Se harán una máscara con su cara, le pedirán un esfuerzo para salvarse de los malos. Obedezca a la pantalla o vendrá el caos.

De nada han servido los experimentos ya conocidos, los ejemplos de Trump o Bolsonaro, las campañas mentirosas del brexit o Cataluña. En el Senado, sólo Podemos y algunos minoritarios, como la representante de NC, María José López Santana, votaron en contra de la fiesta. Apenas reunieron 21 votos el 22 de noviembre, pero un mes antes, los 341 diputados que estaban en el Congreso el 18 de octubre aplaudieron con extraña unanimidad la fórmula para quedarse con su cara, la de usted, y con su número de móvil, su cuenta de Facebook, sus fotos compartidas. Lo que prohíben para los demás es gratis para ellos, gracias a su infinita vocación social y a esa impunidad que prodigan. Menos mal que pretendían proteger a los usuarios, ese es el perfil. Palabras envasadas al vacío.

Con todos los datos suyos en el saco, los partidos se han otorgado el poder de marcar la ideología en la frente digital del ciudadano, y hacerle un traje a medida. Mensajitos de terciopelo para meterle miedo en el cuerpo. Se trata de manejar la conciencia, no de convencer a nadie. Da lo mismo en abril que en mayo, le quieren como pasto de Big Data. Ahora el Defensor del Pueblo ha presentado una denuncia contra la mascarada, pero la bestia ya está suelta.