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Los límites del humor

Llevamos mucho tiempo soportando que se critique a cualquier persona por hacer reír. Todo hiere. Sin embargo el humor es humor. Su intención no es herir, sino hacer reír

Luis M. López
LUIS M. LÓPEZ Las Palmas de Gran Canaria

Antes que nada quiero expresar mi total condena y repulsa a cualquier chiste formado a raíz de enfermedades personales, muertes, tragedias y desgracias ajenas. La sociedad tiene unos límites que en ningún caso debería sobrepasar ya que afectan directamente a la integridad humana.

Dicho esto, creo que llevamos mucho tiempo soportando que se critique a cualquier persona por hacer reír. Todo hiere. Sin embargo el humor es humor. Su intención no es herir, sino hacer reír.

Es cierto que para lo que unos puede ser hiriente para otros puede no serlo pero no es menos cierto que si estamos en un contexto de humor queremos pasarlo bien.

No ricemos el rizo porque después vienen los problemas y las peleas. ¿Por qué hace 20 años no nos preocupábamos de estas cosas y ahora sí? ¿Qué ha cambiado?

Antes la vida era más sencilla, pero ahora, muchas veces, nos quedamos callados por el «temor al qué dirán». Ya lo escribió Federico García Lorca en 'La casa de Bernarda Alba'.

La sociedad de cristal es la que domina hoy en día. Sinceramente, no me gusta esta sociedad tan compleja a la que estamos llegando y que tiene que pensar veinte mil veces las cosas antes de decirlas.

Es cierto que hay situaciones y situaciones, pero si algo hiere se puede arreglar en privado. El humorista no puede sentir miedo al hacer un chiste en público. Si le tenemos miedo al humor, ¿qué nos queda?

La risa es buena para la salud y si nos ponemos a analizar cada frase y a sacarla de su contexto esa salud se pierde. Si la gente quiere reír pues riámonos, que la vida son dos días.

Vivimos en una sociedad democrática, pero ¿realmente nos podemos expresar con libertad?

Hemos venido aquí para cumplir un objetivo: ser felices. Hagamos reír siempre desde el respeto. Así seremos mejores personas.