Una liga de las de antes

Que efímero fue ese subidón de volver a celebrar un derbi tras tantos años de sequía.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

El paso de las jornadas va refrendando el convencimiento de que volvemos a tener una liga como las de antes. El decaimiento progresivo de los transatlánticos, evidenciado primero en Europa y ahora ya también en la competición doméstica, devuelve esa magia perdida desde hacía décadas por el fútbol español. Los años del Superdepor, el Atlético del doblete, las ligas del Athletic o, más recientemente, el Valencia y las dos veces que cantó el alirón. Una época añorada por los que no son del Barça ni del Madrid, que ya empezaban a dudar si volverían a ver esa emoción que solo otorga la igualdad. Hasta yo, blaugrana confeso, me consuelo con el triunfo de los modestos del triste rumbo al que se dirige el equipo de Pedri. Él es el único que aún me atrae al sofá los días de partido.

Y es que a algo habrá que agarrarse, porque la UD vive instalada en un desencanto permanente. Que efímera fue ese subidón de volver a celebrar un derbi tras tantos años de sequía. Bendito Ortolá, que visto lo visto, nos regaló una de las pocas alegrías que vamos a tener este año. Ni Mel, ni una plantilla joven y prometedora son antídoto al fútbol sin alma.

Y encima esta vez el Granca no nos sirve de vía de escape. Empeñados en tocar fondo cada fin de semana, la única buena noticia es que al Arena solo se puede ir para hacerse la PCR. El sábado nos salvamos de un nuevo esperpento en directo y, mientras, seguimos sin resolver el enigma del despido de Berdi. Que no digo que sea el único foco del problema, pero cuando uno confecciona el mejor equipo de la historia del club debería poder irse cuando quisiera. A no ser, precisamente, que se toque fondo. Justo como ahora.