Por si le interesa

Ley del Suelo, primer asalto

28/03/2018

Siempre dije que la ley del Suelo no me daba buena espina, que cuando un político habla de simplificar, reducir, suprimir o facilitar en materias vinculadas a la normativa urbanística o al planeamiento, entonces había que poner a remojo la protección ambiental, los espacios libres o el suelo rústico. Y es que, lo siento, sigo sin fiarme mucho de los políticos canarios cuando gestionan el suelo de las islas. Si pese a la efervescencia legislativa de los años 90, a las cortapisas de una Cotmac temida por pejiguera y a la corriente proteccionista que movilizó a la calle y paró algunos desmanes, hubo políticos que se las ingeniaron para sacar rédito de la especulación urbanística y meternos unos cuantos goles, entonces, me dije, quién les iba a poner coto con una liberalizadora ley del Suelo.

Sinceramente, me da que solo estamos ante los primeros asaltos, que Canarias quedará otra vez a merced del cemento

Para colmo, para mi decepción, los primeros casos polémicos en los que está cobrando un papel protagonista no hacen sino confirmar mis peores augurios. No conozco al detalle las circunstancias, pero ya no me gusta, por ejemplo, que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, gobernado, por cierto, por tres fuerzas que se opusieron a esta norma, saquen pecho y defiendan que recurren a ella para trazar un plan urbanístico que, de entrada, supone cargarse parte de un espacio libre en la ciudad.

Tampoco me genera buenas vibraciones el fallo judicial que en Lanzarote absolvió en primera instancia a los propietarios de una conocida bodega alegando que lo que antes les llevó al banquillo por hacer lo que no debían en La Geria, en suelo protegido, ahora, con la ley del Suelo, estaba poco menos que amnistiado. Sinceramente, me da que solo estamos ante los primeros asaltos, que Canarias quedará otra vez a merced del cemento y que será la calle la que, otra vez, deberá ejercer como centinela de nuestros paisajes.