Café para todos

La resaca de Manny Manuel

28/02/2019

El cantante puertorriqueño, venido a menos en los últimos años, pasará a la historia del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria por varios motivos.

Es el primer borracho al que expulsan de un carnaval, lo cual ya tiene bastante mérito y es digno de elogio. En una fiesta donde el alcohol juega un papel clave durante las largas noches, y suele ser el causante de tantas tropelías, Manny Manuel ha demostrado jugar en otra liga. No solo por la merecida expulsión, sino por el precio que ha pagado por las copas.

A la cancelación del concierto en la capital grancanaria, hay que sumarle otras tantas en Tenerife. Unos 45.000 euros le puede haber costado la broma al bueno de Manny, que me imagino habrá tenido una resaca realmente complicada. No es el primero ni será el último en subir a un escenario algo pasado de rosca. El problema para él es que no podía salir del ya mítico «lalalalalaaaaalalala», por lo que no se esforzó en disimular su estado.

Dicho esto, la elogiada actuación de Inma Medina es merecida. A ese señor no le tendrían que haber permitido subir al escenario, por su bien, incluso se podría haber refugiado en un corte de digestión, y salir otro día como un caballero. Pero no, tuvo que ser Medina la encargada de echarle una bronca histórica sobre el escenario, mientras el cantante asistía en un segundo plano como lo haría un niño al que han pillado copiando. Me imagino que en ese momento se le fue bajando el colocón, a medida que iba haciendo cálculos mentales del dinero perdido en su visita a Canarias.

«Es el primer borracho al que expulsan de un carnaval, lo cual ya tiene bastante mérito y es digno de elogio».

Dicen que las madres preocupadas por las primeras salidas de sus hijos adolescentes en el carnaval, ahora los amenazan con un «no estés bebiendo, no te pases con el alcohol, o irá Inma y verás». El hijo de Inma, el amigo Dani Calero, se mostraba orgulloso de la actuación de su madre, y con motivo. Fue ovacionada por la plaza, y por el resto de políticos, salvo alguna excepción de difícil explicación.

Me imagino esas llegadas de Dani Calero a casa tras una noche de fiesta, sabiendo que, o disimulaba mejor que Manny Manuel, o le iba a caer una buena.

Debo reconocer que me hace algo de gracia los comentarios tipo «esto pasa por traer a gente de fuera, aquí valemos más». Vamos a ver, según gente como Nardy Barrios, ¿para qué traer a Juan Luis Guerra, o en su momento a Celia Cruz, o Michael Jackson a Canarias?

Aquí tenemos artistas de esa talla y además no beben, porque como bien sabrán ustedes, los canarios detestan el alcohol desde que existe la humanidad. Vaya disparate, esos complejos de inferioridad, que en plena campaña crecen.