Opinión

La primera piedra de la regeneración

11/06/2019

Escribo estas líneas desde el corazón del Estadio de Gran Canaria el lunes inmediatamente después de la conclusión de la Liga. Mis labores profesionales siempre encaminan mis pasos tarde o temprano hacia él, algo que aún y después de muchos años sigo considerando un auténtico privilegio.

El silencio apabulla y por momentos me asaltan los recuerdos de unas gradas repletas empujando todos a una con ese precioso color amarillo y azul que engalana las grandes tardes de sol y fútbol en este coliseo.

Pero la realidad de esta temporada ha sido bien distinta y queda muy lejos de esa bonita estampa; asientos vacíos, silencios muy elocuentes, protestas y crispación han formado el cóctel explosivo que ha desencadenado en la desesperanza y la disconformidad de una afición demasiado desencantada con todo lo que rodea al club. Y no sólo por los resultados deportivos, ya que preocupan otros aspectos. Lo que merece un análisis más profundo de una cúpula directiva que vive su momento de popularidad más bajo.

La conclusión de la campaña 2018-2019 ha significado un importante alivio para todos. Primero los jugadores, saturados y desde hace muchas jornadas jugando sin ninguna meta. Las semanas se han hecho interminables e insufribles para un equipo que no se jugaba nada y que transmitía mucho menos. Apenas algunos chispazos de los canteranos entre los que ha destacado la figura inmensa de Josep en la portería y la solvencia de Eric Curbelo, que ha despejado el camino a jóvenes como; Robaina, Cedrés, Kirian o Carlos González, felices debutantes dentro del caos generalizado y que traen un soplo de aire fresco.

«La conclusión de la campaña 2018-2019 ha significado un importante alivio para todos. Primero los jugadores, saturados y desde hace muchas jornadas jugando sin ninguna meta»

La continuidad de Pepe Mel, que llevaba tiempo trabajando y sintiéndose el técnico de la próxima temporada. Es sin lugar a dudas, una de las mejores noticias. Podrá gustar más o menos el trabajo del madrileño o su discurso, pero después de bastante tiempo el club apuesta por la continuidad de un proyecto.

Finalmente, gracias a la buena predisposición de ambas partes se ha podido llegar a un entendimiento. La UD ya cuenta con el arquitecto de su regeneración y ha puesto la primera piedra de una nueva ilusión.

Sin casi tiempo para asimilar la debacle de quedar duodécimo cuando se aspiraba al ascenso, en un mes comienza la pretemporada 2019-2020, tres semanas para que arranquen los reconocimientos médicos. Vacaciones cortas para la plantilla y un mes de locos en las oficinas.

Toca sepultar los malos augurios y aprender de los errores, aunque suene a tópico. Formatear el disco duro y comenzar de cero en lo deportivo y también en los institucional, ya que la UD no puede caminar sin el apoyo de su masa social.

El próximo lunes, Miguel Ángel Ramírez, presidente y máximo responsable para lo bueno y para lo malo, hará balance y trazará las primeras líneas del futuro. Tiene pinta de que vamos a ver muchas caras nuevas y modificaciones en una plantilla que deberá adaptarse a la nueva realidad: austeridad y cantera.