Primera plana

La herencia de la izquierda

07/01/2019

La división ideológica por la cual uno representa una postura y los otros (en su totalidad) la contraria, no es nueva. Fue la fórmula de las dos orillas empleada por Julio Anguita allá en la década de los años noventa cuando trataba de arañar votos y escaños al PSOE al tiempo que José MaríaAznar y buena parte de los medios de comunicación lo jaleaban. Lo que sí es nuevo es la crudeza de la confrontación (la aspereza del discurso donde los adversarios pasan a ser casi enemigos) y el cuestionamiento severo del relato democrático. Si el PCE e IU (en su versión posterior) asumían la Transición como hecho fundacional, Podemos reniega por completo de aquello y lo tilda de régimen del 78. Por su parte, el que fuera coordinador de IU, Gaspar Llamazares, sí reconoce el papel desempeñado por Santiago Carrillo. De ahí, que pueda que surja pronto un nuevo partido que procure concentrar votos entre el espacio que se siente huérfano en la izquierda y que no vota al PSOE pero tampoco se siente acogido en Podemos y sus confluencias. Es este, en último término, la guerra que está librando Llamazares con Alberto Garzón y Pablo Iglesias.

«En Italia ya ocurrió cuando sucumbió el PCI. Lo que no contaban era con Silvio Berlusconi»

Eso sí, su relevancia sería escasa. Y en los sitios donde concurre una formación nacionalista de izquierda (como NC en las islas) no hay espacio electoral para más siglas en esta orilla ideológica. Por lo que la otrora pureza de Anguita, que pugna con Llamazares y sí apoya a Garzón e Iglesias, estaría actualmente vertebrada en diversos partidos. Por supuesto, lo que trataba Anguita era de tildar al PSOE de formación alejada de la izquierda sin reconocer al menos la socialdemocracia clásica que imperó en Europa durante el siglo XX y que abrazaba el poder institucional con Felipe González en España como en otros países del Viejo Continente.

El avance en escaños que protagonizó Anguita primero en los comicios generales de 1993 y después en 1996, se fue al traste justo en los del año 2000 donde Francisco Frutos recibió un fuerte varapalo. Entonces hubo una alianza entre el PSOE de Joaquín Almunia e IU que no pudo hacer nada con la mayoría absoluta de Aznar. Sociológicamente hay una izquierda más allá del PSOE aunque hoy por hoy se debate en su representación nacional porque Podemos no alcanza a recibir los votos clásicos del PCE e IU. Pensaba Iglesias que fichando a Garzón la suma sería inmediata y así superaría a Pedro Sánchez. Lo intentó en 2016 pero no pudo. Ahora las encuestas vaticinan una caída de Podemos y probablemente, de alguna forma, la izquierda estatal tenga que abrir nuevamente el debate de qué hacer en el futuro inmediato. En Italia ya ocurrió cuando sucumbió el PCI. Lo que no contaban era con Silvio Berlusconi.