Lunes en África

La fiesta empieza ahora

03/10/2017

Si no fuera por el corte fascistoide que impregna la última fase del procedimiento, podríamos concluir que la fiesta está muy bien organizada. No hay revolución sin violencia, y aquí este factor se ha producido a ras de calle, en tonos suaves, con métodos y tecnología moderna, sin apenas sangre. Lo que llaman los expertos un conflicto de baja intensidad. Ese que va puerta por puerta, señalando. Pero el mundo ve con simpatía lo que parece un movimiento democratizador, porque la exhibición de las urnas otorga un resplandor que oculta más bajas pasiones. El truco del miedo es viejo, pero funciona.

«La gran campaña de propaganda iniciada hace unos meses está en el terreno al que quería llegar»

Mientras esto pasa en el interior de Cataluña, en el exterior la operación independencia tal vez no consiga formalizar hoy lunes la creación de un nuevo estado, pero ha puesto a bailar a todo el mundo al son de la sardana. Lo que no consiguieron los vascos en 50 años con miles de víctimas sobre la mesa, lo superan ahora con creces los avispados próceres catalanistas, herederos de una burguesía que siempre se creyó, más que distinta, superior al españolito medio. Lo cierto es que ante una capa roja sobre la arena, el hasta ahora inmóvil Estado embiste, y así se garantiza la jarana. Como toro en la feria.

El resultado no lo da el referéndum de ayer; la fiesta empieza ahora. La gran campaña de propaganda iniciada hace unos meses está ya en el terreno al quería llegar. El reconocimiento del derecho unilateral de Cataluña a recibir un trato diferente, especial, se pinta como la única alternativa racional a la creciente ola secesionista. Una excepción en un marco autonómico que sólo parece dispuesto a modernizarse a golpe de tensiones. Un precedente que deja en ridículo a otros nacionalismos, como el canario, incapaz de reivindicar nada más allá de unas monedas con tal de mantener el actual nivel de incompetencia.