La injusta y atroz ruleta rusa

Perplejidad, rabia, desconcierto, tristeza, enfado y un largo etcétera de sentimientos y sensaciones similares afloran ahora en mi estado anímico acerca de este injustificado 'exabrupto' militar de la Rusia

David Morales
DAVID MORALES

Las paredes de mi afortunado espacio de trabajo me recuerdan diariamente, desde un poco antes de la pandemia, el sacrificio de vida que miles y miles de soldados aliados hicieron en pro de la libertad mundial.

Con motivo del 75 aniversario, en junio de 2019, del Desembarco de Normandía, el rotativo británico Daily Mail editó y distribuyó una copia facsímil de la que fue su portada el 13 de junio de 1944. Copia de la cual no sólo pude conseguir un ejemplar, sino, aún más trascendente, visualizar, leer, observar con detenimiento, reflexionar y, si me permiten la osadía, casi viajar en el tiempo y ponerme en la piel de la población británica que aquella mañana de verano adquiría el periódico en cuestión ('one penny', un penique de la época costaba).

'ALLIES POURING INTO FRANCE'. Así, en letras mayúsculas negritas y a una sola columna, se encabezaba el titular de la noticia: «Los aliados desembarcan en Francia». Acompañada, a su vez, de una fotografía -en blanco y negro, claro- de cientos de barcazas aliadas llegando a las playas de Normandía. Y con tanques y soldados tratando de adentrarse en aquellas costas arenosas que escupían fuego nazi. Imagen propia de numerosos documentales históricos.

Todos los días observo el cuadro en que protejo ese facsímil. Y no me canso de ello. Y todos los días agradezco, no sólo el único espacio social, el de la plena convivencia y el de la plena libertad -y de la seguridad-, que he tenido la suerte de conocer y experimentar en vida. Sino que también, en la distancia imaginaria y temporal, agradezco aún más la impagable valentía de los que dieron su vida con tal de retorcer y acabar con la infamia del nazismo.

Perplejidad, rabia, desconcierto, tristeza, enfado y un largo etcétera de sentimientos y sensaciones similares afloran ahora en mi estado anímico acerca de este injustificado 'exabrupto' militar de la Rusia del autócrata señor Putin. Invasión 'gratuita' de un país soberano y muertes sin razón de personas -da igual soldados o civiles- con la vacua justificación de… ¿alguien lo sabe?

La autocracia, recordemos, se define como «aquel régimen político en el que una sola persona gobierna sin someterse a ningún tipo de limitación y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad». Una especie de gobierno 'a lo Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como', pero, en este obsceno caso ruso, con el añadido de la barbarie militar planeada por el abusón que firma la orden de ataque con tinta de sangre. No de la suya propia, claro, sino la de los soldados -propios y ajenos- que envía al matadero. Y, aún peor, la de los habitantes del país de turno invadido (hoy, Ucrania; mañana, a saber, dependerá de la ruleta rusa).

Y, mientras tanto, 'Occidente' (me da igual OTAN, ONU, UE, OSCE, OCDE, Conferencia de Seguridad de Münich, o lo que sea) con sus propuestas discursivas de sanciones al dente. Que si económicas, que si institucionales, que si deportivas…Que no es que quiera y apueste yo -válgame Dios- por una III Guerra Mundial con millones de muertos, economías destrozadas, miserias y hambrunas aparejadas.

Que, si ni imaginábamos una pandemia, menos proyectar una gran, atroz y devastadora guerra planetaria. Pero sí echar en falta desde 'Occidente', en las últimas semanas, medidas anticipatorias y disuasorias mucho más contundentes respecto al potencial conflicto antes en ciernes, ahora ya una dura y cruda realidad.

Se habla de que el trasfondo de este atroz ataque a Ucrania se justifica, de primeras y provincias separatistas pro-rusas al margen, en no permitir que antiguas repúblicas soviéticas se sigan integrando en el manto protector de la OTAN. Y, de segundas, en el anhelo de Rusia de establecer un nuevo 'orden mundial' en el que reine poco menos que el «…porque yo lo valgo…».

Vamos, algo así como el pie de cabecera del Daily Mail en 1944, que rezaba 'For King and Empire' ('Por el Rey y el Imperio'), ahora ya, afortunada y racionalmente, en tiempos de globalización, y no de aislamiento ni de sueños zaristas de grandeza, sustituido por un simple www.dailymail.co.uk.

Porque, por ejemplo, hablando de sanciones y de deporte, la final de este año de la Champions League (la Copa de Europa de fútbol) está inicialmente fijada por la UE.FA -Unión Europea (recalco lo de Unión Europea) de Fútbol Asociado-. Y si a esta hora y en estos infames días en que Rusia invade y ataca Ucrania, siguiera programada dicha final para el próximo 28 de mayo, en el estadio Gazprom Arena, de San Petersburgo (Rusia, claro), sólo espero que tanto la UE como la UEFA de verdad le corten 'el gas' a Rusia, dado su 'ejemplar comportamiento' (Fair Play), y no sigan adelante con la idea de celebrar en dicha ciudad 'la fiesta del fútbol continental'.

¿Se imaginan? Como para tener que aferrarnos, sí o sí, a la imagen de este singular señor presidente ruso entregando la Copa de Campeones al capitán del equipo (español) vencedor de turno, y que éste, aunque acongojado ante la presencia zarista, al menos pudiera espetarle con la boca pequeña y sutilmente, de parte de todos nosotros y aún fuera con la mascarilla puesta, un menudo hijo de putin.