El icono solo duró un año

«Los cambios en el 'exitoso' maratón de Maspalomas evidencian el ridículo estreno»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Por lo general, si las cosas no funcionan hay que aplicar cambios de inmediato, pero si todo transcurre de manera exitosa se debe reafirmar esa fórmula puesta en marcha para el futuro. Pues bien, en la política esto no sucede. Todo está genial, vaya bien o vaya mal. Y un buen ejemplo de ello lo encontramos con el Gran Canaria Maspalomas Marathon, esa carrera 'exitosa' que de un plumazo desapareció de Las Palmas de Gran Canaria y se fue al sur con la misma filosofía del copia y pega.

La primera edición, celebrada el pasado año, fue para los organizadores, cómo no, todo un éxito, y como casi siempre a más de uno le sentó muy mal la crítica que plasmé en estas líneas. Una entrega de dorsales de andar por casa, un trazado que acorralaba a los turistas a su llegada o salida de los hoteles, solo 676 finisher en la prueba reina lo que provocó ver durante las horas finales a algún corredor de manera esporádica en el recorrido mientras la zona estaba colapsada o una meta en la playa en la que los servicios para el corredor se encontraban a 200 metros fueron algunos aspectos relevantes de un estreno que no auguraba un gran futuro.

Hace unos días se presentó la segunda edición, que llegará el próximo mes. Una vez más las autoridades acudieron sonrientes a presentar una carrera en la que desconocen sus verdaderas entrañas. Como novedad, en esa presentación se anuncia que el recorrido se realizará este año en sentido inverso «lo que disminuye las afecciones al tráfico, favorece la circulación, además de los accesos y salidas de los hoteles de la zona», indicaron. Es decir, el año pasado fue un caos. La entrega de dorsales abandona el chamizo que se ubicó junto al Faro y se traslada a ExpoMeloneras, en lo que denominan Runners Village, y la «idílica» meta junto a las Dunas de Maspalomas, en la misma arena, se cambia al paseo de Meloneras, junto al Faro. Jajaja. Es que me entra la risa.

El año pasado, Samuel Henríquez, concejal de Deportes de San Bartolomé de Tirajana, cuando presentó el 'nuevo' evento habló así de la meta de la carrera: «La ubicación de la llegada, sobre la arena, será un icono como lo es la Puerta de Brandeburgo en el maratón de Berlín, el puente de Brooklyn en Nueva York o la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia». Pues de icónica no tuvo nada. ¡Duró un año Samuel! Cuando las cosas se hacen sin pensar pasan esas cosas. ¿Y qué pasará con la tercera edición en Maspalomas? En mayo habrá elecciones. Cuando se descubra el presupuesto, más de uno se echará a correr. Tiempo al tiempo.