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Héroes del deporte.... y personas

Los medios creamos leyendas con demasiada facilidad

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Nos quedamos de momento con las ganas de ver a Simone Biles dando saltos en los ejercicios de gimnasia, desafiando la gravedad y poniendo a prueba la fortaleza de sus músculos, así como la capacidad de un cuerpo para girar sobre sí mismo. La estadounidense se retiró ayer en plena prueba final por equipos y queda ahora la duda de si estará en condiciones para la competición individual.

Queda también la duda sobre el origen de su mal. No faltan los que sostienen que no es tanto una dolencia física como la incapacidad de hacer frente a la presión que recae sobre ella. Porque supongo que cuando a alguien le colocan encima la responsabilidad de estar a un paso de ser leyenda del deporte, la mejora de la historia en su especialidad o piedra angular para el triunfo de su equipo, lo fácil es que llegue en momento en que esa losa pese mucho más que la fuerza de la musculatura.

Si finalmente ese el motivo, no está de más el toque de atención. En especial a nosotros, los medios de comunicación, que somos muy dados a construir héroes de la noche a la mañana y también a tildar de fracaso lo que no es más que una derrota más en el deporte. Porque recordémoslo: ganar y perder forman parte de la normalidad deportiva. Lo 'anormal' es vencer siempre. Lo digo pensando, por ejemplo, en el tinerfeño Pedri, un chiquillo al que hemos elevado a los altares de la gloria futbolística y del que ahora exigimos que rinda al 120% en los Juegos de Tokio.

De la misma manera, cuidado con insistir en que la medallista de plata en taekwondo, Adriana Cerezo, es la nueva 'niña maravilla' del deporte patrio. Porque sí que es una niña -17 años nada más- y por eso mismo la sobreexposición es un riesgo. El deporte está lleno de juguetes rotos, de mitos que vivieron un ascenso fulgurante y un dolorosísimo descenso.

Poco antes de iniciarse los Juegos Olímpicos, vi una entrevista televisiva bastante disparatada a Carolina Marín, la mejor jugadora de bádminton de la historia de ese deporte en España. Con una pierna renqueante aún de la lesión sufrida, Marín confesó que había llorado mucho al saber que se perdía los Juegos, pero también ponía buena cara, sonreía y se divertía en el plató, porque la vida sigue.

Más rápido, más alto y más fuertes, dice el lema olímpico, pero quienes han de hacerlo son personas. No máquinas. Por eso creo que el deporte nos atrae. Si no, pues nos enganchamos todos a los videojuegos, que también tienen sus Juegos Olímpicos.